Ante el aumento indiscriminado de la delincuencia en todo el país, las autoridades policiales estudian la alternativa de crear una policía comunitaria compuesta por vecinos de los barrios y que armados con pitos y timbres, ayudarán a combatir el delito en las áreas residenciales, confirmaron fuentes oficiales.
Para tal fin el propio director general de la Policía Nacional, Carlos Bares, presentará a consideración del Ejecutivo y posteriormente a la Asamblea Legislativa, un proyecto de ley que busca darle cuerpo legal a las facultades que tendrán los miembros de la policía comunitaria.
Como parte experimental de la creación de la policía comunitaria la entidad de seguridad pública inició recientemente el Programa Vecinos Vigilantes, que busca lograr que los barrios rurales y urbanos se organicen para combatir la delincuencia.
Debido al éxito y acogida que está recibiendo el programa entre la población, la Policía Nacional pretende elevar a rango de ley la creación de una policía comunitaria, reveló , Marieta Díaz, encargada de vecinos vigilantes.
Díaz explicó que el programa es una nueva modalidad de servicio policial, basado en una labor directa entre la policía y la comunidad y que busca ser una alternativa para bajar los índices delictivos en las áreas residenciales.
El programa funciona en otros países como Estados Unidos, España, Francia, Canadá y lo han adoptado Colombia y Panamá, agregó la funcionaria.
Manifestó que el hurto y robo en las áreas residenciales es un problema que afecta a casi el 90% de la población nacional, por tal razón surgió la alternativa del Programa Vecinos Vigilantes.
La fuente precisó que los objetivos del programa son prevenir el delito en la comunidad, minimizando o erradicando los niveles delincuenciales en las áreas residenciales.
Otro fin es el de lograr que los sectores rurales organizados con vecinos vigilantes puedan solucionar necesidades y otros problemas comunes tales como el agua potable, letrinas y otros.
El programa busca integrar a todos los miembros de la familia a la actividad de vigilancia, comentó Marieta Díaz.
Explicó que para contar con el programa en su barrio o comunidad, los vecinos tienen que solicitarlo y luego de recibida la aprobación, los encargados del programa coordinan una reunión con los miembros de la urbanización.
Durante las reuniones la Policía Nacional explica a los vecinos en qué consiste el programa y los instruye sobre los métodos que se utilizan para proteger la vida y bienes de los miembros de la comunidad.
Vecinos vigilantes organiza a grupos que oscilen entre 15 o más viviendas para formar entre los residentes un comité interbarrial que contará con una junta directiva, explicó la funcionaria.
Posteriormente, la policía instruye a los miembros del comité sobre qué tienen que hacer en el momento que su vida esté en peligro o en caso de que un delincuente ingrese a su casa o a la del vecino.
Díaz señaló que los miembros del comité de vecinos vigilantes no tienen que contar con armas de fuego ni reciben entrenamiento físico para enfrentar a la delincuencia. Sólo necesitan contar con un teléfono, un pito y el timbre para ahuyentar al malhechor.
Destacó que lo más importante es que cada vecino informe a su comité interbarrial de la salida de sus casas para que estos a su vez estén vigilantes cuando la vivienda esté sola.
Otro instrumento de suma importancia, explicó la funcionaria, es el teléfono, pues cada vecino debe proporcionar al comité un número de teléfono y dirección localizable por si es necesario que lo tengan que llamar con urgencia.
Señaló que cada miembro de vecino vigilante debe contar con un silbato que lo utilizará cuando observa algún sujeto extraño en el área residencial, y los demás al escuchar el sonido deberán acudir urgentemente al lugar.
Cada residencia posee un timbre que se utilizará responsablemente por vecinos cuando sus vidas estén en peligro ya sea si un sujeto ingresó a su residencial o también si alguien en la casa sufrió algún accidente de suma gravedad.
Díaz apuntó que la instalación de letreros en la barriada y en las áreas aledañas, donde se anuncie que el sector está debidamente protegido por los vecinos vigilantes hará que los delincuentes piensen dos veces antes de ingresar al sitio.
Destacó que al momento de que los vecinos escuchen algún timbre o silbato de otra persona, irán a ayudarlo y deberán llamar de inmediato a la policía e identificarse que son miembros del programa y ofrecer la dirección exacta del sitio donde está el peligro.
La funcionaria explicó que el miembro del comité que cuente con su arma debidamente en reglamento podrá hacer uso de ella en caso de que su vida o bienes estén en peligro, pero recordó que los integrantes de vecinos vigilantes no tienen la facultad para asesinar a mansalva a ningún sujeto.
Aunque destacó que el artículo 21 de la Constitución Nacional faculta a cualquier ciudadano del país a retener a la persona que sorprenda en delito flagrante.
Añadió que sobre la base de esa disposición legal los vecinos vigilantes pueden retener, amordazar o amarrar al sujeto hasta tanto llegue la policía, que pondrá al individuo a disposición de las autoridades respectivas.
Manifestó que hasta ahora el programa está "en pañales" y los vecinos vigilantes no han capturado a ningún malhechor de manera in fraganti, pero destacó que en urbanizaciones donde se ha ejecutado el plan se ha observado una disminución de los robos.
Citó el caso de Villa Verónica, en San Miguelito y de una barriada en Santiago de Veraguas, cuyos robos y hurtos disminuyeron una vez entró a funcionar vecinos vigilantes.
Actualmente el programa funciona de manera formal en Huerta Sandoval, Villa Lucre, Albrook, Altos de Curundú, Nuevo Cristóbal (Colón), Villa Verónica No1 y No 2 y Edificio Torre Blanca en Bethania.
En otras barriadas se está en la fase de las charlas a la comunidad. Estas comunidades son Los Ríos, Milla 8, Colonias Las Cumbres, Colonias del Golf, Ciudad del Futuro, El Crisol y el Pináculo, en la vía Tocumen.
Señaló que en Santiago el programa funciona en cinco barriadas como El Prado y otras donde es todo un éxito.
Interrogada de que por qué el programa no se extendía a otros barrios de alto índice de delincuencia como El Chorrillo, la funcionaria aseguró que vecinos vigilantes no tiene discriminación contra las barriadas o sectores sociales puesto que la intención es llegar a todos los lugares.
Aseguró que "lo ideal" es que vecino vigilantes llegue a lugares populares como El Chorrillo, pues el programa ha alcanzado su objetivo que es el que la comunidad coopere con la policía en la lucha contra el crimen.
Díaz manifestó que a través del programa la comunidad no sólo se organiza para combatir el crimen sino que se promueve una cultura ciudadana a través de la solidaridad entre vecinos con el fin de resolver los problemas que aquejan a los sectores residenciales como el transporte, agua potable y otros.
Ante el hecho de que la mayoría de los panameños no puede pagar un guardaespaldas ni contratar un agente de seguridad privado las 24 horas del día se requiere la alternativa de la organización para combatir el delito.
José Humberto García, quien reside en Villa Verónica, en El Crisol, donde actualmente se ejecuta vecinos vigilantes, dijo que el objetivo del programa no es asesinar a nadie sino ahuyentar a los delincuentes del sector.
El señor García denunció que los vecinos de Villa Verónica solicitaron el programa debido a que la ola de delincuencia era cada vez mayor en la barriada, pon el robo en las residencias.
Aseguró que a través del programa la comunidad se ha organizado y de una manera más solidaria han enfrentado a la delincuencia.
Relató el caso de una joven que sorprendió a un sujeto dentro de su residencia y los vecinos al escuchar sus gritos recurrieron urgentemente en su ayuda, lo que obligó al malhechor a huir porque las personas, que sumaban cerca de 80, casi lo linchan.
Destacó que cada vez se integran más vecinos al programa puesto que originalmente asistían a las reuniones unas 40 personas, luego aumentaron a 66 y hoy día son más de 80 miembros en Villa Verónica.
Indicó que otras barriadas del sector han solicitado el programa como Villa Verónica No1, La Castellana, El Pináculo y Colinas de Nazaret.
Señaló que si se completa el programa en todas esas barriadas, el área de El Crisol quedará totalmente protegida por vecinos vigilantes.
García aseguró que el programa ha servido para educar a los adultos en el uso correcto del teléfono y además a los niños para que adopten medidas de seguridad cuando quedan solos en las casas.
La señora Elsa Samaniego es la dirigente del programa vecinos vigilante en la Huerta Sandoval, corregimiento de Santa Ana, que constituyó el primer edificio que quedó protegido con el programa.
Samaniego indicó que después de la demolición de la cárcel Modelo, que estaba a pocos metros de la Huerta Sandoval, se desató una ola de robos que incluyó el hurto de automóviles y de bienes de los propietarios.
Ante tal situación, los moradores del lugar solicitaron el programa vecinos vigilantes para frenar la ola de robos, comentó.
Indicó que el programa ha sido tan efectivo que después de un año los índices de delincuencia han bajado drásticamente a pesar que Huerta Sandoval está en un área roja.
Manifestó que los vecinos están bien organizados al punto que llaman rápidamente a la policía cuando observan un sujeto extraño merodeando los edificios.
Relató que días pasados capturaron a un delincuente que trató de robarle a un vecino en los estacionamientos gracias a que una persona observó lo que sucedía y llamó de inmediato a la policía que está a pocos metros del área.
Vecinos vigilantes organiza a grupos que oscilen entre 15 o más viviendas para formar entre los residentes un comité interbarrial que contará con una junta directiva.
A través de reuniones periódicas se buscan los mecanismos para preservar la vida y bienes de los asociados.
Para desarrollar la dinámica, los vecinos se mantendrán en contacto con las estaciones policiales de sus áreas respectivas.
Cada comité interbarrial deberá realizar actividades sociales y culturales con todos sus vecinos con el fin de fomentar lazos de compañerismo y mantener viva la organización.