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Hace cinco meses, la Policía Nacional decidió abandonar la confrontación como método para combatir el hampa en Curundú, con el fin de dar paso a la prevención, a través de la Unidad Preventiva Comunitaria (UPC).
La unidad cuenta con 180 uniformados que han llevado adelante la difícil tarea de ganarse la confianza de esta comunidad marginada para que los ayuden a mantener el orden en las calles y, según el capitán Edgar González, la fórmula ha sido exitosa.
Incluso señaló que este programa será implementado en otras zonas como El Chorrillo, Samaria y la ciudad de Colón.
“La comunidad ha aceptado el programa, y gracias a eso hemos podido reducir los delitos, hay más confianza en los policías y hay una mayor cantidad de denuncias”, explicó.
Para la catedrática colombiana María Sepúlveda López, uno de los retos más importantes que tendrá la UPC es insertarse en las comunidades donde hay altos niveles de delincuencia y vulnerabilidad.
“Para el policía es un reto cambiar de rol, ya no solamente es tener el lugar de la seguridad, sino también darle la convivencia”, afirmó la experta de Medellín.
Precisamente, Sepúlveda fue invitada por la Cámara de Comercio y la organización de responsabilidad social empresarial, Sumarse, para que capacitara a esta unidad especializada de la Policía Nacional en técnicas de trabajo comunitario.
En este taller se recopilaron las experiencias de las unidades de la UPC, a fin de idear los mejores procesos y prácticas de trabajo.
Detalló que la metodología busca primero desplegar una serie de herramientas técnicas y prácticas por medio de las cuales, la gente se pueda vincular y participar.
Seguidamente, desarrollar procesos que permitan que la gente se empodere, “o sea, que la gente sea capaz de encargarse de sí misma y no generar temas de dependencia que permita construir tejido social comunitario, donde la comunidad toma conciencia y trabaja por el bienestar de ellos mismos”, analizó.
La implementación de la UPC se basa en las experiencias vividas por la Policía de Brasil en las favelas, y este tipo de programas se ha implementado efectivamente en países como Perú, Argentina, Uruguay, España y Colombia.
Julio César Vida, de la Cámara de Comercio, se mostró optimista con el proyecto y explicó que una cantidad plural de empresas en Curundú están dispuestas a colaborar con el programa.
“Curundú es un trabajo que requiere de la voluntad de todos, las empresas que operan en el sector están dispuestas y aportan oportunidad de empleo a los jóvenes para que tengan la oportunidad de reinventar sus vidas”, informó.