El papel que debía desempeñar la prensa dentro de la sociedad fue un tema recurrente a lo largo de estos años en las páginas de El Panamá América.
No en vano el doctor Harmodio Arias, ex presidente del país y propietario de este medio desde 1938, expresó en 1929 un célebre pensamiento que quedó grabado con tinta indeleble en la historia del periodismo nacional:
"El organismo encargado de divulgar el pensamiento, inculcar la moral y encausar el progreso entre los pueblos, debe ser en todo caso, dado lo elevado de su misión, espejo de verdades y tribuna de dignidad... la prensa debe ser instrumento que construye y no arma que destruye. La misión del periodista, antes que demoler reputaciones, debe edificar la conciencia nacional sobre sólidas bases de la moral y la honradez".
Con el correr del tiempo, su línea de acción, lejos de cambiar, se fue afianzando con el tiempo.
El 31 de julio de 1939, en un editorial titulado "La función de la prensa", Harmodio Arias destacaba que "siempre hemos abogado porque en Panamá exista un periodismo activo, enérgico, acometedor, que no se limite a narrar escuetamente la noticia que llega a sus manos, sino que sea un periodismo investigativo, de fuerza propulsora, de aliento, que estampe un comentario franco y sincero".
Durante el gobierno de Arnulfo Arias calificó de inoportuno el control de la publicidad por parte del gobierno y el 26 de diciembre de 1940, en un editorial titulado "La regimentación de la publicidad", expresó: "Un gobierno que se empeña en ocultar sus actos demuestra con esto o desprecio o temor por la opinión pública".
Por ello, a poco del ascenso de Ricardo Adolfo De La Guardia, el 26 de octubre de 1941 le dedicó el editorial a la libertad de prensa.
Señaló que "sin libertad de prensa no hay democracia", aunque "no somos partidarios de una prensa descarada o irrespetuosa".
Muy por el contrario, consideraba que una prensa que faltaba a la verdad o delinquía debía ser severamente sancionada, pero hasta entonces era necesario facilitarle el acceso a las noticias.
En septiembre de 1944, el gobierno recomendó a los comerciantes no anunciarse en El Panamá América al que acusaba de nazifascista. El 10, La Estrella de Panamá, solidarizándose con su colega, repudió la actitud gubernamental que equivalía a tanto como aniquilar la libertad de prensa para dar paso al sometimiento y la adulación.
Al día siguiente, Harmodio Arias publicó en primera plana un artículo titulado "Pro pudor", en el que agradecía el editorial de La Estrella de Panamá y rechazaba las acusaciones vertidas en su contra por el gobierno.
Para ello, traía a colación las dificultades atravesadas por El Panamá América durante el anterior gobierno, pese a lo cual "defendí la causa de los aliados, que es enemiga del nazifascismo".
El apego a la verdad y la independencia que en todo momento fueron los motores vitales de El Panamá América, le valieron también durante estas dos décadas ser sometido a censura, así como ser objeto de persecuciones y calumnias.
Pese a ello, Harmodio Arias siguió apegado a lo que consideraba "el deber y la función de la prensa". Para subsanar esta situación, abogó por la fundación de la Sociedad Interamericana de Prensa, de la que fue director hasta su muerte, pues en nuestra América, tan propensa a los "dictadores tiranuelos adictos a controlar la libertad de expresión", era necesaria la existencia de un organismo poderoso que levantar su voz para denunciar y controlar estas irregularidades.
El 7 de octubre de 1957, al cumplirse 32 años de la fundación de El Panamá América, se publicó en primera plana un artículo titulado "Reiteración de propósitos", en el que se leía que el mayor orgullo del periódico era la "conservación de su independencia y la confianza que en él han depositado sus lectores, anunciantes... más de diez mil ediciones han salido de nuestras prensas durante más de seis lustros de existencia. Algunas de ellas aparecieron mutiladas por la tijera de los censores. Otras sufrieron las consecuencias que las angustias y las inquietudes sociales suelen presentar a lo largo de la vida de los pueblos, pero en todas quedó de manifiesto nuestro propósito de servir honradamente a la comunidad, de mantener el respeto por la verdad, de opinar con patriótica honestidad, con la mente y la conciencia puestos siempre en los intereses del pueblo y en los altos destinos de la nación. Por ello reiteramos nuestro propósito de independencia, veracidad, patriotismo y reforzamos nuestros anhelos de servir siempre a nuestros lectores, anunciantes y amigos con la honradez y la conciencia profesional que nos han animado durante toda nuestra existencia y que ninguna circunstancia, por muy grave que sea, podrá doblegar".
El 22 de mayo del año siguiente, una vez más El Panamá América fue objeto de la censura gubernamental cuando se nombró una comisión integrada por Jorge Turner, José A. Brower, José de la C. Tuñón, Gilberto Bazán Villalaz, Rodolfo Aguilera Jr. y George Westerman.
A ello se agregó en marzo de 1959 la intención por parte de gobierno de aprobar un decreto ley imponiendo censura en todos los medios de comunicación del país.
El proyecto conocido como decreto-mordaza, fue duramente criticado por El Panamá América, que en su lugar recomendó al gobierno que más que prohibirle a la prensa hablar de los problemas que aquejaban al país, debía investigar las causas profundas y el origen del desasosiego que reinaba en el país, para así lograr encontrar las soluciones.