Washington. -La despedida de Panamá del Ejército Sur de Estados Unidos tras casi un siglo de ocupar las riberas del Canal tuvo amplia difusión en Iberoamérica, junto con la noticia del inesperado voto de la Cámara de Representantes a favor de suspender el financiamiento de la Escuela de Las Américas cuya reputación hace años quedó empañada por acusaciones de que entrenaba futuros dictadores y violadores de los derechos humanos.
En la prensa de Estados Unidos sin embargo la simbólica ceremonia del Fuerte Clayton con la presencia del presidente panameño Ernesto Pérez Balladares y el general Charles Wilhelm, jefe del Comando Sur, fue opacada por el revés que sufrió la academia del Ejército de Estados Unidos que desde 1946 ha instruido a casi 70,000 oficiales y soldados latinoamericanos, primero en la Zona del Canal y desde comienzos de esta década en Fort Benning, Georgia.
Sin embargo, los actos en Clayton fueron objeto de un interesante segmento en la cadena CNN cuya corresponsal, Lucía Newman, logró entrevistar al general de división Philip Kensinger, el comandante del Ejército Sur, quien declaró: "Tengo plena confianza de que Panamá sabrá manejar ordenadamente al Canal y velar por su seguridad".
En Colombia la cobertura fue más amplia. En Bogotá a nadie se le escapó el significado del acto en Clayton a solo cinco meses antes de que la bandera de Estados Unidos quede definitivamente arriada ante el Canal de Panamá, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter. Siempre quedó en la memoria colectiva de los colombianos que en 1903 el presidente Teodoro Roosevelt jugó un papel clave en la independencia de la provincia panameña del gobierno de Bogotá.
El prestigioso periódico "El Tiempo" de Bogotá, en su principal columna editorial, comenta: "Son muchos los cambios operados en el Continente desde los tiempos del "Big Stick" (Gran Garrote) que encarnó el tristemente recordado Teodoro Roosevelt y que alcanzó su apogeo, precisamente, con la "toma" de la Zona del Canal. Pero así como las prácticas de dominación territorial fueron desplazadas por una política de cooperación interamericana, nuevas circunstancias complican el panorama, a primera vista alentador, del vecindario continental y particularmente de Panamá.
"No faltan voces -sobre todo en los Estados Unidos- según las cuales Panamá no podrá garantizar la seguridad del Canal ni la de su propio territorio sin la presencia de tropas estadounidenses. Es una afirmación basada en el argumento, entre otros, de que el narcotráfico y la subversión en Colombia plantean al vecino país una amenaza de primer orden".
"No hay que olvidar que el problema del narcotráfico fue la justificación que expuso Estados Unidos para invadir a Panamá en 1989, sin que este fenómeno fuera erradicado en los años que siguieron", añade el editorial.
"Es por lo menos irónico que el mismo tema sea el de ahora, pero poniendo el dedo acusador en Colombia, apelando a un evidente pretexto para tratar de prolongar allí la permanencia de los marines. Sería más consistente con las obligaciones internacionales -y sobre todo con el compromiso solemne adquirido en los Tratados Torrijos-Carter- que la salida del Tío Sam de Panamá se cumpliera sin esguinces, tal como fue pactada. Y que así como Roosevelt no disimuló su pensamiento de afirmar que había "tomado" a Panamá, sus sucesores puedan decir sin ambages: "I left Panama" (Me fui de Panamá)".
El País de Madrid publica un amplio despacho de Panamá ilustrado con una fotografía de tropas estadounidenses retirando sus estandartes para transferirlos al Fuerte Buchanan en Puerto Rico, que comenzará a operar la próxima semana.
A su vez, El Clarín, el periódico de mayor circulación en Argentina, tiene un despliegue bajo estos titulares: "El Traspaso del Canal de Panamá: Histórica Retirada del Comando Sur. Culminan casi 100 años de presencia de EE.UU. en Panamá".
La nota, basada en cables de varias agencias noticiosas, combina la información desde Panamá con el testimonio de varios congresistas en Washington que asistieron a la audiencia sobre Panamá, celebrada el pasado jueves por el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes.
El artículo reproduce la advertencia de Benjamin A. Gilman, el presidente republicano del Comité, de que "la base Howard de la Fuerza Aérea es la joya de la corona en nuestra lucha contra el narcotráfico" y su advertencia de que "no es apropiado para el gobierno de Estados Unidos darle la espalda a Panamá".
No obstante, El Clarín señala que "el planteo parece relativo. EE.UU. ha venido instalando bases militares de inteligencia y despliegue rápido en Curacao, Aruba y Manta, en Ecuador. Y planea montar otra en la ciudad de Pedro Juan Caballero, en Paraguay".
En Estados Unidos, tanto The New York Times como The Washington Post destacaron más la votación 230 a 197 de la Cámara a favor de eliminar una partida de casi 2 millones de dólares para reclutamiento a la academia que la ceremonia en Clayton que quedó reducida a un párrafo entre noticias internacionales generales.
La acción del Congreso se atribuye al liderazgo de Joe Moakley, el veterano demócrata de Massachussetts, quien sorprendió hasta a los que apoyaron la sanción tras años de fallidos intentos por parte de numerosas organizaciones defensoras de los derechos humanos. Entre los graduados de la academia figuran el general panameño Manuel Antonio Noriega, Roberto D"Abuisson, el general salvadoreño que supuestamente estuvo a cargo de pelotones paramilitares culpables de centenares de asesinatos, así como oficiales colombianos implicados en violaciones de los derechos humanos en Colombia.