Vásquez manifestó que tanto la Comisión de Asuntos de Relaciones Internacionales como la Junta Directiva del Colegio, han expresado su preocupación por la forma en que se está llegando a dar formalidad a este tipo de entendimiento entre gobiernos, sabiendo que los acuerdos simplificados o administrativos no son las fórmulas naturales o propias para el entendimiento entre un gobierno y otro.
En forma natural, dijo estos tratados o acuerdos internacionales como "El Arreglo Complementario", requieren necesariamente de la aprobación o desaprobación de la Asamblea Legislativa. "Las prácticas llevadas a cabo hasta el momento parecen nocivas, ya se puede alegar que porque se han realizado acuerdos similares, se pueden seguir realizando sin la supervisión de la Asamblea".
En relación al último acuerdo firmado entre la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y agencias de Estados Unidos, que facilita la "ayuda" de norteamericanos en caso de emergencias y desastres en la vía interoceánica, precisó, que no lo conoce, por lo que fue solicitado a las autoridades del Canal para que sea examinado por los especialistas del colegio.
"Nos preocupa que en el tema de las relaciones exteriores y la diplomacia no se estén utilizando los canales indicados ni los mecanismos apropiados para llegar a los entendimientos correspondientes", recalcó.
Vásquez insistió en solicitar al Ejecutivo a que ponga a los rigores de la Asamblea Legislativa el recién pactado acuerdo complementario, ya que según dijo, es el órgano del Estado encargado de aprobar o desaprobar antes de su ratificación, tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo.
De lo contrario se estarían vulnerando los artículos 3, 4, 17, 153 numeral 3 y el 179 numeral 9 de la Constitución Nacional. "Nosotros, en estricto apego a la Constitución Nacional exhortamos que el Organo Ejecutivo debe observar el respeto a la Constitución y por tanto remitirlo a la consideración de la Asamblea Legislativa, como única forma de remediar lo actuado", enfatizó. Mis días son sencillos, explica. Todas las mañanas camino. Después me dirijo al periódico. Asisto a las reuniones de mesa del diario Crítica y El Panamá América. Según sus colaboradores más cercanos, sigue siendo el nervio y motor que ha impreso su sello personal en El Panamá América: disciplina, puntualidad y apertura a todas las corrientes de pensamiento. Su lema periodístico se mantiene invariable: “ 75 años divulgando la verdad que los demás ocultan”.
Por las tardes, Doña Rosario se dedica a la familia; se muestra complacida por haber logrado formar una gran familia; tiene tres hijos: Gabriel, Carmen y María del Rosario; 8 nietos y 9 bisnietos.
Su trayectoria ciudadana y dedicación a los ideales democráticos le han hecho merecedora de distinciones nacionales e internacionales: la Condecoración de la Orden Manuel Amador Guerrero en grado de Gran Oficial; Doctor of Humane Letters Honoris Causa, Nova Southern University; Condecoración de la Orden Vasco Núñez de Balboa; Premio Ricardo F. Chiari de la Cámara de Comercio; Condecoración Bernardo O´ Higgins en el grado de Gran Oficial, Chile.
Confiesa que lo que más le ha atraído del diario es la sección editorial.
“Ya no me ocupo de los detalles”, advierte; sonríe al explicar que los directivos de la empresa decidieron nombrarla presidenta vitalicia. Participa así en las reuniones de la Junta Directiva y en la sección editorial. Indica que “en la redacción me solicitan que siga asistiendo. Me ha dado una gran satisfacción esta decisión. Sin embargo, ya las responsabilidades son menores. Llegó la hora del relevo”, declara. Al respecto recuerda las grandes inversiones efectuadas en la década del 90 para modernizar todo el equipo e infraestructura de la empresa. Sin embargo, su desilusión fue grande al llegar a la democracia y luchar mediante dos leyes para volver a recuperar en derecho la propiedad del medio de comunicación. Las leyes fueron vetadas por el Presidente Guillermo Endara y aprobadas por insistencia en la Asamblea Legislativa. Confiesa su deleite por la lectura, sobre todo temas históricos y biográficos; ahora hay más tiempo para disfrutar de la música, los viajes, las reuniones con las amistades.
Soy una persona con bastante experiencia. Nunca pensé que llegaría a acumular tantos conocimientos. Destacó su reconocimiento por los periodistas, quienes tienen el don especial de escudriñar las actuaciones de la sociedad.
Siempre le ha interesado la política internacional y el destino de la humanidad. Recuerda que creció en un ambiente familiar donde las conversaciones giraban en torno a un mundo donde se hablaba de política; era una conversación de hombres, advierte. Ella fue la única mujer, rodeada de sus hermanos Gilberto, Harmodio, Roberto y Antonio Manuel.
Y el periódico se convirtió así en una escuela que le permitió ampliar sus horizontes; escuchar las diferentes opiniones, interesarse siempre por las causas de los demás.
Para Jorge Illueca, ex presidente de la República y quien fungió como director de El Panamá América en dos períodos, Doña Rosario es una panameña raizal. Más que por su linaje de próceres, brilla con la luz propia de sus virtudes ciudadanas. Ha sido ejemplo de hija, esposa, madre, amiga y ciudadana, conjugando el temple acerado de su carácter con su sentido del humor y con la gracia de su feminidad. En esencia, su vida es transparente, con la transparencia de un cristal de patria. Las reflexiones del ex contralor Rubén Darío Carles sintetizan la trayectoria de Doña Rosario: “Además de la estrecha amistad que por mucho tiempo he mantenido con Doña Rosario, debo destacar su devoción por la democracia y su invariable espíritu de lucha por preservar la libertad de expresión en Panamá”. En los días aciagos de la dictadura Doña Rosario no descansó un minuto. Tanto en Panamá como en el exterior participó en múltiples actividades contra la dictadura. En las salas de conferencia de gremios y organismos internacionales, en las manifestaciones públicas, en calles y plazas, su dinamismo y su firmeza de convicciones estuvieron siempre presentes. Recordemos que las mujeres fueron factor determinante en el espíritu civilista y UNIDAD, entidad en la que militaba Doña Rosario, siempre estuvo en la vanguardia.
Otra faceta de su personalidad es comentada por Querube de Carles, quien la definió como una pequeña gran mujer. “Nunca la he escuchado quejarse... ni aun al enfrentarse al dolor o la adversidad. Pero sí la he oído protestar ante toda injusticia”.
Por su parte, el veterano periodista Cristobal Sarmiento, ex director de El Panamá América, recordó los momentos difíciles en los que les cerraron el periódico. “Reconozco que en los momentos más difíciles Doña Rosario siempre se empeñó porque ninguno de sus empleados pasara trabajo; cada vez que había una situación difícil ella hacía lo indecible para satisfacer las necesidades de sus trabajadores”. Doña Rosario expresó un proyecto siempre pendiente en su agenda; el presente y futuro de la niñez. Al respecto recordó el papel que ha jugado El Panamá América al publicar una cantidad significativa de suplementos y materiales de lectura dirigidos al sector educativo. Se mantiene así invicto el ideario de su padre, el gran visionario de Panamá. “ Me preocupa que la educación de la niñez sólo se mire desde una óptica de sus derechos y se olvida de fortalecer los deberes; la niñez requiere que se cree una conciencia mayor por su futuro”.
“En realidad todos venimos al mundo con una misión social que cumplir. Siempre hay mucho que hacer; no importa la pobreza, ni la enfermedad: todos pueden ser ejemplos de generosidad, de desprendimiento, de solidaridad. Tenemos la obligación de influir en los demás. El mundo sería distinto si cada quien comparte con los demás lo que la vida le ha brindado”.