Santiago de Chile-En lo que puede llevar a ampliar las facultades políticas de la Organización de los Estados Americanos, líderes latinoamericanos reunidos para la inauguración del presidente electo de Chile, Ricardo Lagos, se expresaron preocupados por el nuevo brote de diferendos territoriales en Centroamérica.
El tema surgió en reuniones individuales entre los jefes de Estado y cancilleres, así como en sendas visitas a Lagos y a su futura canciller, Soledad Alvear, según altos funcionarios diplomáticos.
"En un momento en que la región está consolidando los procesos democráticos como el que presenciamos aquí en Chile y al desarrollo económico, no podemos tolerar este tipo de riñas, sino esperamos que la OEA continué y quizás amplíe su labor de prevención de conflictos en esta región," declaró a este corresponsal el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Didier Opertti.
En un elogio poco común estos días, el veterano diplomático apuntó el contraste entre los recientes logros de la OEA en apoyo del orden constitucional en Ecuador y en evitar un enfrentamiento entre Honduras y Nicaragua con el pobre desempeño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en las masacres étnicas de Somalia y Kosovo.
El nuevo presidente uruguayo, Jorge Batlle, tras sendas reuniones con el presidente Flores de Honduras y el Lic. Labastida, el candidato del PRI para la presidencia de México, añadió que sólo esta semana a los problemas entre Honduras y Nicaragua se sumaron el recrudecimiento del antiguo conflicto entre Costa Rica y Nicaragua sobre las aguas del Río San Juan y choques fronterizos entre Guatemala y Belice.
Estas tensiones se perfilan como episodios incongruentes considerando los retos que la región enfrenta para mejorar los niveles de vida y producción y poner al continente en mejores condiciones en este siglo de la globalización.
Entre las medidas profilácticas para prevenir que los apremiantes problemas económicos lleven a soluciones populistas y antidemocráticas, algunos gobiernos, notablemente los de Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos están considerando nuevas iniciativas para fortalecer los mecanismos de mediación y buenos oficios de la OEA que serán considerados por la próxima Asamblea General este año en Canadá.
Curiosamente, el vicepresidente Arturo Vallarino, que llegó ayer en representación de la presidenta Mireya Moscoso de Panamá, dijo que no tenía programada ninguna reunión con los líderes latinoamericanos aparte de un saludo de cortesía a Lagos . Dijo que su única cita el día de ayer fue con un ministro ucraniano.
Para el presidente colombiano, Andrés Pastrana, uno de los efectos más positivos del fenómeno de la globalización es el repudio mundial a los crímenes de esa humanidad, entre los que incluyó unos recientes asesinatos cometidos por elementos paramilitares y las acusaciones que pesan contra el ex dictador Augusto Pinochet.
"Lo que hay que tener muy claro es que el mundo ya no está dispuesto a perdonar crímenes de esa humanidad", declaró el mandatario colombiano en una rueda de prensa.
Al llegar a Santiago anoche, César Gaviria, el secretario general de la OEA, citó el proceso de democratización de Chile que fue llevado a un nuevo hito con la elección del candidato socialista Lagos como ejemplo de la gradual consolidación democrática del continente.