Nación

Presidente de Estados Unidos fustiga a líderes republicanos


Washington- El portavoz de la Casa Blanca confirmó ayer que el presidente Bill Clinton se reunirá el próximo martes con su homóloga panameña, Mireya Moscoso.
"El anuncio oficial se hará momentáneamente", según declaró el jefe de prensa de Clinton, Joe Lockhart, a este corresponsal de El Panamá América.
Lockhart fue abordado después de una conferencia de prensa en la que Clinton lanzó una devastadora crítica a los líderes republicanos del Senado por haber rechazado la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de Pruebas Nucleares (TPCPN), acusándolos de "inepto aislacionismo" y "política partidista de la peor especie".
Pero al pasar el día se hizo evidente que el anuncio nuevamente fue desplazado por el impacto que causó, lo que un observador llamó "la más feroz bofetada en materia de política exterior dada por el Legislativo" a Clinton en sus siete años de presidencia.
Por otro lado, el duro enfrentamiento con el Senado también dio como resultado que el presidente reiterara la resolución de su gobierno de "jamás abandonar los tratados internacionales a los que nos hemos comprometido".
Aunque Clinton se refería directamente a su decisión de seguir observando la prohibición contra las pruebas nucleares, observadores señalaron que igualmente implicaba la determinación de su gobierno de cumplir con todos los aspectos de los Tratados Torrijos-Carter que culminan el próximo 31 de diciembre, no obstante, las críticas del liderazgo republicano.
Trent Lott, el líder del Senado, y Jesse Helms, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, los dos líderes de la oposición a los TPCPN, también han desatado un esfuerzo por empañar el traspaso del Canal alegando que el abandono de las fuerzas de Estados Unidos deja a la vía interoceánica vulnerable a la penetración de la China Comunista.
La ratificación del tratado contra las pruebas nucleares no consiguió apoyo de los dos tercios de los 100 senadores, el mínimo requerido por la Constitución para este tipo de grandes acuerdos internacionales. La votación, que Clinton y los senadores demócratas habían intentado desesperadamente que no se produjera, con 48 senadores votando a favor y 51 en contra, con una abstención. El tratado no sólo no consiguió los dos tercios necesarios, sino ni tan siquiera una simbólica mayoría simple.
Los grandes vencedores fueron Lott y Helms, el poderoso y ultraderechista líder republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Movilizando a sus compañeros del ala más derechista del Partido Republicano y neutralizando a los modernos, los dos líderes lograron un objetivo más importante para ellos que el prestigio de Estados Unidos como superpotencia y su lugar en la comunidad internacional: humillar al presidente.
Aunque el tratado puede volver a ser presentado el próximo año ante el Senado, el brutal rechazo por la primera potencia nuclear de plantearla es considerado como una catástrofe para una de las iniciativas internacionales en materia de desarme que más esperanzas han despertado en esta década.
"Con esta desafortunada votación hemos retrocedido 50 años", declaró Clinton, "y lo peor es que el mundo es ahora un lugar más peligroso".
Lott y Helms forman parte de un núcleo influyente de legisladores que están presionando a la Casa Blanca que insista ante el nuevo gobierno panameño que permita una permanencia militar de Estados Unidos en su territorio aún después de la clausura de las bases, estipulada en los Tratados canaleros, apoyándose en el argumento de que la presencia de la compañía Hutchison-Whampoa de Hong Kong representa un peligro para la infraestructura del Canal.
Por eso está circulando una petición en ambas cámaras, solicitando al gobierno panameño que anule los contratos con Panamá Ports, la subsidiaria de Hutchison-Whampoa, y que se haga una nueva ronda de licitaciones para la expansión de los puertos de Balboa y Cristóbal.
Esta no es la intención del gobierno de Clinton en su encuentro con Moscoso, ahora programado para el mediodía del martes, según fuentes oficiales. Este horario puede haber complicado los planes que se perfilaban para realizar un almuerzo de la presidenta Moscoso con funcionarios del gobierno y también representantes del Congreso.
No obstante, fuentes cercanas a la Casa Blanca insinuaron que sería conveniente que la mandataria se reúna con algunos de los líderes del Congreso, como Benjamin Gilman, presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara, y el senador Paul Coverdell, republicano, presidente de la subcomisión para Asuntos Hemisféricos del Comité del Senado.
La conversación entre los dos mandatarios, dijeron las fuentes, girará alrededor de los conocidos temas de la lucha contra el narcotráfico, lavado de dinero, transparencia en las gestiones comerciales y bancarias y la seguridad del Canal.
"No existe la menor intención de hablar de las bases ni de una presencia militar", destacó un alto funcionario en una entrevista telefónica.
Preguntado por los planes que Estados Unidos ha lanzado para arrendar pistas de aterrizaje en las Antillas Holandesas y Ecuador para reemplazar los vuelos que salían de la Base Aérea de Howard antes de que ésta fuera evacuada el 1 de junio, el funcionario negó de que Panamá está en la lista de los países con que se ha entrado a gestionar facilidades adicionales para acomodar la flota aérea antidrogas.
"No hay nada dispuesto para abordar ese tema y creo que por lo menos por un año no se tocará", añadió, haciéndose eco de una opinión que emitió el embajador Ted McNamara, cuando éste se presentó ante el Comité de Relaciones Internacionales y recomendó un "prudente tiempo" para permitir que se suavicen los ánimos.
En tanto ayer se iniciaron los actos formales de la "Semana Panameña", organizada por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá con una reunión de la Comisión del Canal, seguida por un almuerzo en el que habló Arturo Valenzuela en reemplazo del orador principal, el enviado especial para las Américas del presidente Clinton, Kenneth "Buddy" McKay, quien tuvo que asistir a un funeral en el estado de Florida.
Por su parte, Valenzuela, hablando ante unos 150 empresarios panameños y que viajaron a esta capital para estos eventos y un número equivalente de invitados locales, destacó que tras la transferencia del Canal se vislumbra una "nueva relación" entre los dos países, en donde el sector privado jugará un papel prominente.


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70203
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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