El presidente de la República, Ricardo Martinelli, advirtió ayer que no utilizará el avión presidencial que data de 1969. “Vamos a salir de eso, se va a morir alguien allí pronto”, añadió Martinelli.
El mandatario señaló que no piensa usar la aeronave oficial, y al ser cuestionado de que si el Estado comprará uno, dijo: “Uso el mío y yo lo pago”.
La Autoridad de Aeronáutica Civil (AAC) solicitó autorización al Ministerio de la Presidencia para sacar de circulación el avión presidencial por obsoleto.
De acuerdo con el director de la entidad, Rafael Bárcenas, la empresa fabricante del avión ya no envía piezas de repuesto al mercado local, por lo que el avión tiene que utilizar piezas de segunda.
El funcionario precisó que debido a lo obsoleto del avión se incurre en gastos excesivos de combustible.
Incluso, de dañarse la válvula de presurización de este avión, el mismo quedará inoperativo de forma permanente y se convertirá en un peligro para el Presidente de la República y los ministros que utilicen esta aeronave.
Gastos.
El avión Gulfstream II (avión presidencial) consume cerca de 530 galones de combustible por hora de vuelo.
Los gastos alcanzan los B/ 11 mil 363 sumado al costo en tripulación, compuesta por cuatro pilotos, que asciende a B/ 130 mil anuales.
Mientras, la operación del helicóptero presidencial tiene un costo de B/ 3 mil 68 por hora de vuelo, aunado a los B/ 172 mil al año en salarios de la tripulación conformada por cinco pilotos.
Desde su adquisición, la aeronave ha sido criticada por los elevados costos de mantenimiento.
Durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares se gastó alrededor de B/ 1 millón en el acondicionamiento, y en la pasada administración, B/ 1,7 millones.