Durante una gira por Chiriquí, la primera dama justificó las críticas, ya que según ella, siempre habrán señalamientos, ya sea a los 100, 120 ó 365 días, por grupos de personas que quieren soluciones inmediatas.
"El gobierno está trabajando con eficiencia y voluntad de hacer las cosas y se espera dar muchas más respuestas con un presupuesto nuevo que viene", señaló Torrijos.
De una u otra forma, los diálogos no han dejado de estar a la vuelta de la esquina. Según Jaramillo, la política de seguridad democrática del presidente Alvaro Uribe ha significado una disminución del 54% de los secuestros y del 80% de la toma de pueblos en los mil 125 municipios.
Justamente, esos resultados significan un obstáculo para la guerrilla, como subraya el negociador colombiano.
La reelección de Uribe sería tanto como "la piedra en el zapato" de los alzados en armas, según las palabras de Jaramillo.
Ocurre que los irregulares no quieren ceder ante las propuestas hechas por el Gobierno de Uribe y que el entrevistado considera sencillas: rapidez para el cese de hostilidades y demora indefinida para la movilización y desarme.
Por desalentador que suene el panorama, Jaramillo estima que todavía hay mucho por hacer.
Precisamente, en estos momentos se llevan adelante conversaciones con miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a la fecha se ha logrado desmovilizar a unos 3 mil 500 hombres de las Autodefensas Unidas de Colombia. Se espera que para diciembre del año próximo, este grupo sea historia. Faltarían las FARC y el ELN.
Colombia pierde anualmente el 2% del Producto Interno Bruto (PIB), que es de 77,607.2 millones de dólares, por el conflicto armado.
Se calcula que son unos 18,000 los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mientras que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tiene a unos 3,500 y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), otros 15,000.