Las cifras
Si para un adulto abusado sexualmente es traumático el proceso que se realiza en los juzgados, la peor parte la llevan los niños.
Corina Cano, abogada especialista en Derecho de Familia, dijo que la víctima, cuando acude al Ministerio Público, tiene que declarar los hechos ocurridos determinando el lugar donde se realizaron, los implicados, fechas y momentos en que ocurrieron. Posteriormente, se ordenan las evaluaciones físicas y psicológicas necesarias y si la fiscalía lo considera oportuno, siempre se requerirá que la víctima amplíe los hechos nuevamente.
En el caso de los adultos, solo el señalamiento de la persona puede dar lugar incluso a detención preventiva. En cambio, a los menores les pierden credibilidad, les hacen repetir la historia más de tres y cuatro veces, mencionó Cano. Agregó que los funcionarios no ejercen una verdadera protección a los niños, ni siquiera toman en cuenta las limitaciones que tienen a su corta edad para describir a sus posibles agresores.
“No hay mecanismo real de protección de los derechos de los niños, pueden pasar años sin que un juez de niñez decida algo trascendental en un proceso de protección por abuso, y cuando finalmente deciden algo, si es que lo hacen, es como retornar nuevamente el niño su triste historia de abuso sexual o maltrato”, sostuvo la abogada. Finalmente, la víctima cuenta su historia tantas veces, para que al final el juez diga que no hubo elementos probatorios para vincular al posible agresor, por eso no hay más denuncias de las que hay; precisamente porque no hay una verdadera protección, afirmó.