Con dos cortometrajes titulados El abuelo de mi abuela: Entre sueños y loterías y El abuelo de mi abuela: La historia de Cayuco, el director panameño José Luis Rodríguez iniciará mañana a las seis de la tarde la presentación de la categoría de cortometrajes en el Instituto Americano de Cine.
Los dos cortometrajes presentados por Rodríguez se hicieron con motivo de la conmemoración de los cien años de la República. También en esta categoría de cortometrajes participan Argentina y Venezuela y otros 11 países de Latinoamérica. Los films presentados son nuevas realizaciones y cuentan con subtítulos en inglés.
En el año 2001 Panamá también participó en el festival con dos cortometrajes titulados La Llorona del Río, producido por David Becerra y Sacrifictum, de Pituca Ortega.
El Festival de Cine Latinoamericano es una muestra de cine, no hay premios en dinero, señaló Patricia Dalone, encargada del evento en la Organización de Estados Americanos (OEA).
El beneficio de esta actividad es que el director del país participante presente una película fuera de su país y así darse a conocer a los distribuidores presentes en el evento, agregó Dalone.
Desde el punto de vista académico, la visita a Washington de los directores de cine participantes es muy satisfactoria , pues pueden tomar parte en charlas en universidades como Georgetown y American University. También pueden hacerse beneficiarios de donaciones inesperadas como fue el caso de Uruguay que recibió una máquina reproductora de 16 milímetros de una universidad local, indicó Patricia Dalone.
El festival de cine es una iniciativa de Glaucia Baena Soares, esposa del ex-Secretario General de la OEA, Joao Baena Soares, en cuyo periodo tuvo una duración de ocho años.
Tras dos años de interrupción, la señora Ana Milena Muñoz de Gaviria, esposa del Secretario General de la OEA, César Gaviria, continuó con el proyecto, que tiene seis años bajo su administración.
El festival está organizado por la Fundación Cultural de las Américas, el American Film Institute(AFI) y la Asociación de Agregados Culturales Iberoamericanos.
Por otro parte, el numeral 3 se refiere a la cesión a favor de la empresa, de la cartera morosa existente al firmarse el contrato.
Mientras que en el numeral 4 se exoneraba del pago de cualquier impuesto, multa, tasa, tributo o gravamen municipal dentro de su jurisdicción y el derecho a que el Municipio gestione, ante las autoridades nacionales, los siguientes beneficios fiscales además de la exoneración del impuesto de toda la maquinaria y equipo e incluso a lograr que los accionistas, ya sean personas naturales o jurídicas que perciban dividendos en razón de las actividades propias de la concesión.
En el numeral 7 del contrato se le daba derecho a la empresa a hipotecar, pignorar o en cualquier otra forma gravar este contrato, por un periodo no mayor a su vigencia, siempre y cuando cuente con la previa autorización del municipio. Luego de la primera demanda, la empresa decidió crear unas addendas o modificaciones al contrato, específicamente a los numerales 1, 3 y 4.
El numeral 1, le concede a la empresa el uso y usufructo de los bienes y no el traspaso o transferencia de los mismos.
La empresa REVISALUD, en el numeral 3, concluye que es difícil recuperar ese dinero, por las condiciones de morosidad en que se encuentran las personas.
Vélez manifestó que el numeral 4 de la cláusula cuarta lo han dejado sin efecto al considerar que para prestar este servicio no requieren tener o contar con las exoneraciones que se establecían en el contrato.
Mediante la otra addenda del 28 de marzo de 2003 se modifica el numeral 7 de la cláusula cuarta que señalaba que la empresa tenía el derecho de hipotecar, pignorar o en cualquier forma gravar el contrato, no por un periodo mayor a su vigencia, siempre y cuando cuente con la autorización del Municipio.
Cabe señalar, que El Panamá América tuvo acceso a copias de las addendas y ambas están firmadas por el alcalde de San Miguelito, Rubén Darío Campos, el gerente general de REVISALUD, Juan Guillermo Vélez, y el refrendo del Contralor de la República. La empresa REVISALUD, aparte de los problemas con el contrato, tiene una elevada cartera morosa, indicó Hernando González, director comercial de la empresa.
González sostuvo que en ningún momento REVISALUD ha aumentado las tasas de aseo y son las mismas que encontraron al momento de la concesión.
Además, las tasas de aseo que se facturan están establecidas por el Decreto Ejecutivo 165 de 1999 que estableció las tasas de aseo para el área metropolitana, San Miguelito y Colón.
De acuerdo con González, la facturación total de la empresa es de B/. 452,000 y no B/. 900,000 o un millón como han señalado algunas personas, y de eso sólo se recauda mensualmente B/. 285,000 que corresponden a un 63% de lo que se factura.
Los usuarios a quienes se les factura B/. 1.75 y 5.60 presentan una morosidad del 81%, es decir, que sólo el 19% mantiene su cuenta al día.
Los usuarios comerciales en San Miguelito son 220, 000 y tienen una facturación aproximada de B/. 12.00, de los cuales un 33% presenta deudas.
González indicó que en estos dos años de servicio hay aproximadamente 58,000 usuarios que facturan. De ese total, 40,798 están morosos y 17, 000 pagan su tasa de aseo puntualmente.
Además, hay usuarios que deben todos los meses desde que la empresa inició labores.
Por lo tanto, REVISALUD ha iniciado procesos para tratar de recuperar la cartera morosa, porque tiene obligaciones de tipo social, fiscal y económico, se explicó.