La pobreza extrema que se vive en las comarcas indígenas no es irreversible y se puede cambiar rápidamente mediante la aplicación de políticas adecuadas, de lo contrario los muertos por hambre comenzarán a aparecer prontamente en los campos y en los barrios como consecuencia de la pobreza, advirtió ayer el sociólogo Marco Gandásegui.
Ante esta situación, Gandásegui recomendó invertir el 5% del Producto Interno Bruto, un poco menos de mil millones de balboas en políticas económicas productivas y sociales reproductivas como educación, salud y seguridad social, a fin de reducir la pobreza a la mitad.
De acuerdo con el sociólogo, la muerte por hambre de una niña en Darién es un indicio del futuro que le espera al país si no se revisan las políticas del Gobierno.