El director de la Policía Nacional, Carlos Barés, reaccionó ayer de manera enérgica ante el calificativo de "mentiroso" que le endilgó su similar de Nicaragua, Edwin Cordero, por el tema del tráfico de armas y replicó que esta transacción fue un "atraco" al Estado nicaragüense por el bajo precio en que se vendió el armamento.
El jefe de la Policía de Nicaragua, Edwin Cordero, reafirmó ayer que la Policía Nacional de Panamá ordenó comprar un lote de armas a su arsenal, desviadas después a las fuerzas irregulares de Colombia.
Cordero en un informe a la Contraloría de Nicaragua, de octubre pasado, señaló que "varió" el trueque de armas y a Panamá se le enviarían 3,117 fusiles y cinco millones de tiros.
En una nota que publicó ayer el nicaragüense "El Nuevo Diario", el primer comisionado Edwin Cordero, asegura que la orden de compra de ese lote de armas de la PNP "es auténtica", aunque las autoridades panameñas lo nieguen.
Cordero, según el rotativo, señaló que "no se puede descartar que no hayan policías panameños involucrados en esto (desvío de armas), no lo podemos negar porque estoy seguro que ese documento es oficial del gobierno panameño".
Asimismo, Cordero llamó "mentiroso" a su homólogo panameño, Carlos Barés, quien afirmó que supo del desvío de las armas en enero pasado y a través de una conversación con él.
De acuerdo con Cordero, Barés fue quien le confesó en febrero, en Bolivia, durante la Conferencia Internacional de Lucha contra las Drogas, que el envío de las armas no llegó a Panamá y que su destino había sido Colombia.
Cordero admitió que su institución no verificó la autenticidad de la orden de compra con Panamá, ni llegó a Nicaragua ningún funcionario de ese país que avalara la legalidad del canje de armas, pero insiste en que la orden provino del gobierno panameño.
222El jefe de la Policía nicaragüense no descarta que policías panameños estén involucrados en el ilícito.
Por su parte, Barés dijo que la compra-venta de estas armas hecha por Nicaragua fue un atraco a los fondos del Estado nicaragüense, debido a que éstas fueron vendidas en la irrisoria suma de B/.240,000, cuando tenían un valor muy superior.
Barés también requirió la intervención de organismos internacionales para zanjar el diferendo surgido con su homólogo nicaragüense, Edwin Cordero, por la venta de las armas que terminaron en manos de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
El jefe policial calificó de "mentiras" las afirmaciones hechas por Cordero de que Panamá tramitó con un documento legal la compra de estas armas, ya que desde el mes de marzo le informó en Bolivia sobre una investigación que se efectuaba en torno al tráfico de armamento.
Indicó que una muestra de la voluntad de Panamá de investigar este escándalo, es que en este país ya el Ministerio Público realiza pesquisas mientras que en Nicaragua no ocurre igual.
"Aquí toda la documentación ha sido entregada al procurador Sossa, quien ha abierto un expediente sobre estos hechos en los que se ha intentado involucrar al gobierno, por lo que hemos salido a dar la cara", indicó.
"Cordero ha dicho que me conoció en septiembre del pasado año y en realidad nos conocemos desde el año 2000 y en varias ocasiones he cenado con él en su país y no sé por qué está diciendo cosas falsas", detalló.
También explicó que durante la visita el pasado sábado a Nicaragua junto a miembros del Consejo Nacional de Seguridad, Cordero nunca estuvo presente y que la excusa dada fue que éste se encontraba en el interior del país, "tal vez en la playa".