Bajo una llovizna, gran cantidad de personas, entre familiares, amigos, funcionarios del gobierno y miembros de los diferentes partidos políticos, asistieron a las exequias del vocero de la Policía Nacional José "Pepe" Zamora.
Entre luto, lágrimas, abrazo y dolor, los familiares dieron el último adiós al radiocomentarista y profesor, en la Catedral Metropolitana a las dos de la tarde.
Al compás de notas y cantos eclesiásticos, el padre, Guillermo Tejada destacó las virtudes de quien hasta hace una semana era parte importante de la Policía Nacional, solicitando resignación ante la pérdida de "Pepe" Zamora.
Al acto se presento visiblemente compungido y con lágrimas de dolor el radiocomentarista y compañero de labores durante 28 de años de Zamora, Andrés Vega "Domplín", quien al referirse al hecho solo dijo: "Siempre haremos el Cañonero de Domplín juntos".
Con la presencia del jefe de la Policía, José Luis Sosa; el Contralor, Gabriel Castro, el ex canciller Ricardo Alberto Arias se dio lectura a resoluciones de diferentes instituciones que lamentaban tan sensible pérdida.
Durante la ceremonia se tocaron diversas tonadas, incluyendo una tamborera, a manera de reconocimiento a la labor que efectuó Zamora en pro del folclor nacional, destacándose como poeta.
Por otro lado, miembros de la Policía Nacional se mantuvieron apostados en los diferentes lugares de la iglesia, pero en esta ocasión sin su habitual rigor propio de la disciplina de la institución.
Otras de las personalidades que asistieron a dar la despedida a José "Pepe" Zamora fueron las ministra de Gobierno y Justicia, Mariela Sagel; el director del Servicio de Protección Institucional (SPI), Luis Varcacía; el director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), Jorge Correa y el gobernador de la provincia de Panamá, Eduardo Herrera Cedeño.
Zamora, quien nació el 13 de agosto de 1938, murió a la edad de 60 años, víctima de la imprudencia de un conductor, quien hizo caso omiso a una luz roja a la altura del cruce de Cerro Patacón con Tumba Muerto, colisionando con el vehículo de Zamora.
Al llegar a la catedral Metropolitana, José Luis Sosa se refirió a esto señalando que "yo no soy juez, pero estas son las consecuencias de las irresponsabilidades, que espero que con las nuevas leyes se cambien porque esto no puede seguir así".
Una vez dentro dentro del recinto católico y al hacer uso de la palabra, Sosa destacó las bondades de la personalidad de Zamora y le agradeció el profesionalismo que mantuvo en todo momento dentro de la institución que dirige.
"Pepe llevó su deber mucho más allá de los límites que una vez nos fijamos como meta, por eso su memoria se distingue con el mismo brillo que lo marcó como funcionario", indicó.
Al finalizar la ceremonia, las cenizas de Zamora fueron depositadas en una cripta en la Iglesia de la Santísima Trinidad de Betania.