Rebeldes toman una capital amenazando la producción de crudo
El ministerio de información de Sudán del Sur admite que perdieron control de la ciudad dentro de la lucha de poder contra el rival de presidente Mayardit.
Militares insurgentes tomaron hoy el control de la ciudad sursudanesa de Bor, capital del conflictivo estado de Jonglei, mientras siguen los combates, que amenazan con afectar la producción de crudo, un asunto que Sudán sigue con preocupación.
El ministro de Información de Sudán del Sur, Micheal Makuei, reconoció hoy que las fuerzas gubernamentales han perdido el control de Bor y que se mantienen los choques entre ambos bandos.
A esa ciudad, situada a unos 150 kilómetros al norte de Yuba, se ha extendido la violencia que estalló el domingo pasado en la capital y que ha causado más de 400 muertos.
Los rebeldes están dirigidos en Jonglei por el poderoso general Peter Gadet, que ya se enfrentó en el pasado al actual presidente del país, Salva Kir.
Ya en 1991 Bor fue escenario de enfrentamientos entre las tribus Lou Nuer y Dinka que causaron más de mil muertos, por lo que se han disparado los temores a una escalada de la violencia étnica.
Además, al menos 16 personas perdieron la vida en choques entre trabajadores de esas dos tribus rivales cerca de un campo petrolífero en el estado septentrional de Unidad, fronterizo con Sudán y rico en crudo.
Un portavoz de la empresa nacional de petróleo china (CNPC, según sus siglas en inglés) explicó a Efe que parte de sus empleados sursudaneses se vieron involucrados en esos choques.
Como medida de precaución, la compañía ha ordenado la evacuación de unos 200 trabajadores de varias nacionalidades, que están refugiados temporalmente en un recinto de la ONU.
Aunque el Gobierno destacó que la producción de crudo no se ha visto afectada por los combates, desde el vecino Sudán siguen con atención los acontecimientos.
El portavoz del Ejército sudanés, el coronel Sauarmi Jaled Saad, mostró hoy su preocupación por los efectos sobre el flujo de crudo que pueda tener el conflicto del Sur.
Sauarmi consideró también que, si las luchas se trasladan a las zonas fronterizas con Sudán, Jartum podría enfrentarse a una "importante amenaza" para su seguridad.
Sudán permite actualmente el transporte del crudo sursudanés a través de sus oleoductos y puertos para su exportación, después de las fuertes discrepancias que llevaron a la interrupción de este tránsito hace meses, un duro golpe para la economía de ambos países.
Para intentar mediar en Sudán del Sur, la alianza opositora sudanesa Fuerzas del Consenso Nacional anunció que enviará una delegación a Yuba.
Su portavoz Kamal Omar subrayó a Efe el interés de su país en que la situación del vecino del sur se estabilice por los "lazos históricos" entre ambos países y por las posibles consecuencias para el norte, incluidas las del sector petrolero.
"No nos posicionamos de un lado u otro en este conflicto, sino que estamos interesados en la unidad del territorio del sur", agregó.
Sin embargo, la vía de las negociaciones afronta antes graves obstáculos.
El exvicepresidente sursudanés Riak Mashar exigió hoy la renuncia del mandatario, que le había ofrecido dialogar para acabar con los enfrentamientos.
En declaraciones a la emisora Radio France Internationale, Mashar -apartado de la vicepresidencia en julio y actualmente en paradero desconocido- señaló que solo negociará las condiciones de la salida del poder de Kir, que "ya no puede mantener la unidad del pueblo".
"No tengo necesidad de combatir a Kir. Serán sus propias fuerzas, a las que ha irritado con su comportamiento, las que le derrocarán", añadió Mashar, quien pidió la actuación del Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS) y del Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLA) en ese sentido.
Kir (que pertenece a la tribu Dinka) acusa a Mashar (de Lou Nuer) de perpetrar un intento fallido de golpe de Estado, si bien este último ha negado una acción de ese tipo y acusado a su rival de querer deshacerse de los políticos críticos con su gestión.
Mientras, el Gobierno apuntó que hay "mediaciones" entre las autoridades y Mashar, sin dar más detalles.
El Ministerio sursudanés de Asuntos Exteriores detalló en una nota que el "golpe de Estado frustrado no tiene nada que ver con la cuestión étnica, sino con las ambiciones de poder de Mashar", y puso como ejemplo que solo dos de los once políticos detenidos son del clan Lou Nuer.
Recordó que el presidente y el Gobierno se han comprometido al traspaso pacífico del poder por medios democráticos, y aseguró que la situación es tranquila en la capital.
Sin embargo, aún permanecen más de 16.000 personas acampadas en los alrededores de la sede de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), donde han buscado protección.