El Fiscal Segundo Superior del Tercer Distrito Judicial de Chiriquí, Fernando Fabián Gutiérrez, determinó luego de las investigaciones adelantadas por ese despacho, que no hubo negligencia médica en la muerte de seis niños indígenas en la sala de Neonatología del Hospital José Domingo De Obaldía, en David, hecho ocurrido en diciembre de 1999 y enero del 2000.
Luego de casi cinco meses de investigaciones, el despacho judicial llegó a la conclusión de que el deceso de los seis infantes de la etnia ngöbe buglé sobrevino por una bacteria que estaba presente en las instalaciones del centro médico.
Agregó que el estado nutricional y físico de los infantes, quienes presentaban un grado de deterioro mayor por las condiciones en que habitan, les produjo la muerte y por ello no presentaban el mismo grado de resistencia que la de otros menores recluidos en esa sala.
Destacó que para esos días la sala no contaba con agua potable, pero los médicos hicieron un gran esfuerzo para mantenerla abierta, a pesar de sus precarias condiciones.
Indicó que "es una acción que no debe ser criticable, porque los administrativos se encontraron ante la disyuntiva de cerrar la misma o continuar prestando el servicio a la gran cantidad de población infantil que requiere hospitalización".
Gutiérrez explicó que el agua se recogía en la madrugada y se ponía a disposición de los trabajadores del hospital para el aseo de los salones de ese centro médico y se presume que por esa manipulación se propagó la bacteria que hizo estragos en las criaturas que más débiles estaban.
Indicó que la investigación fue necesaria por que estaba de por medio "el prestigio de una institución, que ha cumplido una labor social admirable" en Chiriquí y de profesionales que cumplieron a cabalidad con los procedimientos médicos requeridos por esos niños y por lo tanto no hubo negligencia.