Uno de los presos decapitados en Coiba había cumplido terminado de cumplir su condena en agosto pasado y otro debía ser enjuiciado hoy en el Segundo Tribunal Superior de Justicia, informaron familiares de los reos.
Angela Wilson, prima del recluso Ricardo Howard declaró ayer en Santiago de Veraguas que su familiar debió ser puesto en libertad desde el 31 de agosto de 1997, cuando terminó de cumplir la pena impuesta por los tribunales.
Por su parte, Esther Chaverra de González, madre del reo asesinado, Rafael Antonio Córdoba Chaverra aseguró que su hijo no debió ser llevado a Coiba, ya que el 2 de febrero (hoy) debía comparecer ante el juez para que se le aplicara la pena.
Dijo tener una nota de la Dirección de Corrección donde se advertía que era peligroso enviar a Córdoba a la isla penal, pero las autoridades de la Policía de Santiago no hicieron caso a sabiendas de las amenazas de muerte que existían contra el detenido.
En medio del llanto expresó "lo mandaron a Coiba por mal comportamiento, pero eso provocó que mataran a Rafael como un animal". Agregó que interpondrá una denuncia ante la Procuraduría de la Nación contra los responsables de enviar a su hijo a Coiba.
El primo de Córdoba, Emérito Valencia dijo por su parte que además de la cabeza a este le faltaban otros órganos como el corazón, entre ellos.
En tanto, Adán Murillo, padre del recluso Walter Murillo Mosquera lamentó como le había "destrozado en forma salvaje" a su hijo. Además destacó que la legislación panameña prohíbe que un recluso al que no se le enjuicie sea enviado a la isla penal.
Desiderio Hernández, tío de Murillo y expolicía, comentó que en Coiba los presos están como animales y que hay una "guerra sin cuartel", por lo que los custodios que son pocos no se atreven a intervenir por temor a ser asesinados.