Las redes fantasmas, que son dejadas por los pescadores artesanales e industriales, durante sus faenas diarias, al quedar atrapadas entre las rocas o por descuido, se han convertido en un serio problema.
Especies como tortugas marinas, langostas, cangrejo, ostras, pez tamboril, pargo mancha, pargo amarillo y gran cantidad de fósiles de fauna marina, son las víctimas de estas redes.
La muerte de estos animales marinos están causando alteraciones en el medio ambiente del suelo marino, asegura la Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP), quien a través de un plan piloto, intenta limpiar algunas zonas costeras.
La administradora de la ARAP, Diana Araúz, dijo que la idea nace a través de una evaluación técnica que se realizó desde la región de Pedasí hasta Bucaró, donde se detectó que uno de los grandes problemas, que atravesaban los pescadores artesanales era la disminución de la pesca, lo cual atribuían a que había muchas redes olvidadas en el mar.
Indicó que estas redes estaban dañando el ecosistema productivo, advirtiendo que los pescadores no deben realizar sus faenas en áreas de fondo rocoso, arrecifes de coral, viveros naturales de peces y cuando el clima no sea favorable.
Para Jorge Visueti, uno de los buzos de la empresa consultora, el trabajo no resultó fácil, considerando que solo tenía experiencia con el buceo recreativo, pero a medida que el proyecto avanzaba se buscó la forma de hacerlo más fácil y seguro.
Comentó además que en ocasiones las condiciones del mar no eran las más favorables, porque las redes se movían contra la corriente, la visibilidad era escasa y la profundidad alcanzaba los 90 a 100 pies, que era el máximo para un buzo con oxígeno comprimido.