La Alta Comisaría de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) mostró ayer su preocupación por la extensión de la violencia en Colombia, que está provocando nuevos desplazamientos de refugiados hacia Panamá.
El portavoz de ACNUR, Kris Janowski, explicó que hasta ahora la violencia en Colombia obligaba a la población a huir de sus hogares pero dentro del propio país (desplazados internos), mientras que desde el pasado diciembre empezaron a cruzar la frontera, convirtiéndose en refugiados.
Un equipo de ACNUR acaba de realizar una misión en Panamá para conocer las necesidades de 355 colombianos refugiados en el poblado de Jaqué (sur de Panamá), a donde huyeron desde la localidad fronteriza de Juradó el pasado 12 de diciembre tras un ataque de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Estos refugiados están siendo atendidos por las autoridades panameñas, la Oficina Nacional de Refugiados y la Iglesia Católica con ayuda de ACNUR, agregó el portavoz.
Los refugiados, que están en buenas condiciones y han sido bien acogidos por las autoridades panameñas, expresaron a los responsables de ACNUR su deseo de regresar a sus hogares en cuanto la situación se haya normalizado en Juradó.
El deterioro del conflicto en Colombia durante los pasados años ha causado desde 1996 más de 800.000 desplazados internos y sólo en los seis primeros meses del año pasado más de 123.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares.