Superar el trauma que motivó al recluso a delinquir es poco probable que sea superado en las cárceles panameñas.
El Sistema Penitenciario Nacional sólo cuenta con siete sicólogos, de los cuales tres atienden a una población de más de 10 mil reclusos. Los demás están en misiones administrativas.
Elvia Herrera, jefa de tratamiento y Rehabilitación del Sistema Penitenciario, manifestó su preocupación al respecto y explicó que en el caso de la Cárcel de Mujeres, hay un sicólogo voluntario, "que no tiene compromisos con la institución".
Precisamente Panamá América visitó este penal y las reclusas aprovecharon para denunciar el abandono del que son víctimas, ya que no reciben tratamiento psicológico, entre otros malos tratos que reciben.
Markelis Morales, quien estranguló en abril de 1998 a sus dos hijos en la isla de Taboga es una de las reclusas que no reciben atención sicológica. Esta mujer ha atentado contra su vida en más de una ocasión.
Para la jefa de Tratamiento y Rehabilitación, el prejuicio social ha incidido en la limitación para el proceso de readaptación del privado de libertad "muchas se sienten rechazadas".
Herrera dijo que tiene la percepción de que las anteriores administraciones no tenían un modelo o programa de resocialización para el privado de libertad. Cada ente trabajaba aislado y las cosas no funcionaban. Ahora con las nuevas regulaciones, el sistema debe caminar.
Para el doctor en Psicología Clínica, Fabio Bethancourt hay que tener presente que "nuestras cárceles son escuelas del crimen". Él aboga por la clasificación del delito y la implementación de programas como el Manejo Adecuado de los Impulsos.