Washington.- Mientras Estados Unidos y China no encuentran solución del conflicto del avión espía, a pesar de haber mantenido reuniones en Pekín, algunos legisladores republicanos consideran que el gobierno de George W. Bush debiera preocuparse por la seguridad del Canal de Panamá en caso de que escalen las tensiones.
Un funcionario interiorizado de los planes del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara confió a El Panamá América que ni bien el grupo se reúna esta semana después del receso de Semana Santa, varios miembros solicitarán al gobierno informaciones sobre la "situación panameña en relación con nuestra seguridad nacional".
Al Santoli, principal asesor del congresista Dana Rohrabacher, dijo que tiene previsto reuniones con varios congresistas para convenir una estrategia que podría resultar en nuevas audiencias que determinarían si el equipo de Bush está dispuesto a adoptar la misma política en defensa de la operación que realiza la compañía Hutchison Whampoa, con sede en Hong Kong, en dos puertos panameños en ambos extremos del Canal que había adoptado el gobierno anterior del demócrata Bill Clinton.
Asimismo, Santoli reveló que esta semana el congresista Rohrabacher enviará sendas cartas a los departamentos de Justicia y Estado para reafirmar el deseo del comité de "investigar a fondo" el contrabando de inmigrantes chinos a Estados Unidos a través de Panamá.
Específicamente, el asesor del comité solicitó información "que pudiera iluminar" el papel del ex presidente Ernesto Pérez Balladares en la supuesta conspiración de emitir visas panameñas para que puedan atravesar a Estados Unidos y cómo ha sido permitido que ese negocio continúe bajo el nuevo gobierno.
"Por el momento nuestro enfoque primario es la política de Beijing con respecto no sólo al caso del avión, sino también en relación con la amenazante actitud que adopta hacia Taiwan, que es responsabilidad nuestra de defender", anotó Santoli.
"El problema es que mientras existan estas tensiones con el gobierno comunista no podemos bajar la guardia sobre lo que está ocurriendo en las cercanías del Canal de Panamá que es una preocupación legítima para nuestra seguridad nacional", añadió.
En cinco horas y media, repartidas en dos reuniones celebradas en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Beijing, ambas partes formularon sus respectivas exigencias, que parecen difícilmente reconciliables: China exige el fin de los vuelos de reconocimiento norteamericanos en sus costas y que los estadounidenses reconozcan la responsabilidad del accidente y paguen indemnizaciones, mientras que Washington reclama la devolución de su avión espía que chocó el día 1 de abril con un caza chino en el mar de la China meridional.
"Las negociaciones han durado dos días. Ambas partes han acordado seguir en contacto y fijar la próxima serie de negociaciones por vía diplomática", declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhang Qiyue.
Zhang admitió en una rueda de prensa informativa que las discusiones iniciadas el miércoles habían sido "muy francas", y dijo que esperaba que "ayudarán a ambas partes a comprender mejor la posición del otro". "Deseamos una solución apropiada y que no haya repercusiones negativas sobre las relaciones bilaterales, pero la pelota está en el campo norteamericano", añadió.
Zhang precisó que la parte china había mostrado a los ocho negociadores norteamericanos "pruebas sólidas" que establecen que la colisión aérea fue causada por un brusco giro del avión norteamericano, que habría alcanzado al caza chino, cuyo piloto desapareció en el mar.
Por parte estadounidense, el jefe de la delegación, Peter Verga, subsecretario adjunto de Defensa, indicó que ambas partes estaban "manifiestamente en desacuerdo" en cuanto a las causas del incidente aéreo. "Hemos planteado nuestro punto de vista con firmeza. Los hechos demuestran que el aparato norteamericano no tenía la culpa. Se encontraba en el espacio aéreo internacional, volando en línea recta, cuando el avión chino colisionó con él", declaró Verga a la prensa antes de abandonar la capital china.
Un poco antes, el subsecretario norteamericano había calificado las negociaciones de "muy productivas", teniendo en cuenta que Washington había amenazado con acabar las negociaciones al final de la primera reunión a falta de resultados. Poco antes de la segunda reunión, Verga precisó que la decisión de reanudar las discusiones estaba basada en la esperanza de conseguir examinando todos los puntos del orden del día establecido la pasada semana, incluida la "rápida restitución" del EP-3, el avión espía estadounidense que se vio forzado a realizar un aterrizaje de emergencia después de la colisión.