De lo que antes fue el caudaloso río Chiriquí, hoy no quedan más que piedras amontonadas. Llegó la energía, y se fueron los días de recreación y zambullidas en sus aguas.
Con la crisis energética las miradas se dirigen a las hidroeléctricas.
En el caso del río Chiriquí, Ezequiel Miranda, presidente de la Asociación para la Conservación de la Biósfera, le atribuye la responsabilidad a la Hidroeléctrica Estí, que genera 120 megavatios y que utiliza como materia prima el río. Él teme lo peor porque tiene información de que otras 48 hidroeléctricas están en estudio y si se concretan, varios ríos más morirán como le ocurrió al Chiriquí.
Panamá América intentó conocer la versión de los directivos de Hidroeléctrica Estí, pero no fue posible.