Los cinco fusiles AK-47 que fueron hurtados por un policía de los dormitorios de la sede del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), de Metetí, Darién, eran un encargo de un delincuente que realizaría un tumbe de drogas en la capital, según información de inteligencia obtenida por Panamá América.
La información revela que el cabo segundo implicado en el hurto de los fusiles admitió que participó del hurto planeado por un sargento segundo de SENAFRONT y un civil, y que para la planificación se reunieron en el sector de la 24 de Diciembre.
Un total de B/ 800.00 serían pagados para que dejaran pasar por el retén el vehículo que portaría los fusiles hurtados.
Ante esta alianza entre policías y delincuentes, las autoridades investigan cómo los delincuentes están contactando a policías para obtener armas de guerra y cometer robos contra bancos, camiones blindados y para actividades del crimen organizado.
El hurto.
Un boquete en una cerca perimetral del cuartel, próxima al taller de mecánica de la estación fronteriza de Metetí, fue el lugar por donde presuntamente el cabo segundo José Beitía sacó los fusiles AK-47.
Según la información se presume que el uniformado estacionó su camioneta 4x4 en las inmediaciones de una empresa, que queda cerca de la estación policial, caminó detrás de varias viviendas, se metió por un orificio en la cerca, pasó por la puerta de la barbería del cuartel, entró en los dormitorios, tomó los fusiles y los sacó por el mismo camino.
Según el plan, supuestamente después de hurtar los fusiles, Beitía se encontraría con el delincuente y con el sargento segundo Alexis Brassfield, quienes se subirían a su camioneta, tomarían las armas hurtadas y luego serían conducidos a un lugar cercano a la carretera Panamericana.
Allí los esperaría otro vehículo que sacaría del lugar al civil con las armas hurtadas, rumbo a la ciudad capital.
Plan falló.
Indica la información de inteligencia que Beitía supuestamente tenía planeado entregar las armas al civil y al uniformado a una distancia aproximada de medio kilómetro del cuartel, pero que al salir con las armas estas personas no estaban.
Fue por eso que según los informes Beitía decidió esconder las armas en la residencia de su padre ubicada en Darién, lugar donde días después los agentes de la Fiscalía de Darién encontraron los fusiles AK-47.
En la investigación no se precisó qué tumbe sería realizado con las armas hurtadas de los dormitorios del cuartel de Metetí.
Ambos policías están detenidos bajo cargos de hurto, asociación ilícita y tráfico de armas y explosivos, que les formuló el fiscal primero de circuito Enrique Pittí.