Después de cuatro días de jolgorio en todo el país, por el Carnaval, la nación panameña se paralizó por 90 minutos con el partido de fútbol entre Panamá y Guatemala con miras al Mundial de Alemania 2006.
Las reinas, los culecos, las murgas y comparsas, quedaron atrás y el único centro de atención era el Estadio Rommel Fernández.
En las inmediaciones del estadio, en los vehículos, en casas particulares, en los restaurantes, discotecas y demás centros de entretenimiento se vivió de principio a fin las emociones de este importante partido.
Para muchos fue un quinto día de Carnaval que se gozó dentro del ámbito deportivo.
Las promociones en varios locales para presenciar el partido variaron de acuerdo con el lugar.
Los que no tenían para tanto, se reunieron en familia a fin de apoyar al onceno nacional desde casa.
Otros se programaron con tiempo y se organizaron para estar pendiente de la confrontación en un lugar específico, entre amigos.
No faltó quien sacó su aparato de televisión de la residencia para ver el juego con los vecinos.
Este cotejo representó el inicio de un sueño que se tiene desde la década de los años 80 y por tal motivo la atención es mayor.
Fue una verdadera fiesta que se vivió anoche en todo Panamá y aún quedan varios juegos por disfrutar.