El director de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), Gonzalo Córdoba, advirtió que la entidad podría cerrar en menos de un año, por la negativa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de suministrarle más recursos económicos. El funcionario cuestionó que esta entidad no designe los recursos necesarios para la ciencia y la tecnología, con la excusa de que el Estado tiene otras necesidades prioritarias.
"Lo que pasa es que ellos no saben lo que es ciencia y tecnología. Otros países están invirtiendo (en estas áreas) como una necesidad de Estado. A nosotros nos quitan las pocas cosas que nos dan, porque dicen que hay otras necesidades de Estado", sostuvo Córdoba.
Destacó que la SENACYT se encuentra en una difícil situación económica, lo que ha provocado la paralización de una serie de proyectos, donde los recursos se están agotando. "En estos momentos contamos con 700 dólares", aseguró.
Córdoba solicitó al ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, la designación de más recursos, de lo contrario en menos de un año tendrán que cerrar las instalaciones de la SENACYT. Manifestó que El Salvador, que comenzó después que Panamá el proyecto de las Infoplazas, hoy día posee 400, mientras que en nuestro país tan sólo existen 41.
La SENACYT es un organismo descentralizado, adscrito al despacho de la Presidencia de la República, responsable por el ordenamiento y desarrollo de las actividades de ciencia, tecnología e innovación del país.
Germán Jaén, contraparte de la ANAM, explicó cómo se produce el carbón de leña y el vinagre de carbón en la Finca Demostrativa de El Cacao. En unos pequeños hornos realizados con ladrillos, enterrados en el piso y con dos pequeñas galeras, se coloca una pequeña malla en su superficie. En una de estas galeras se ubican los maderos verdes en forma vertical, procurando que el lado más grueso quede hacia arriba, y en la otra se pone la leña. Arriba se coloca una plancha de metal y se cubre con tierra, permitiendo que se conserve el calor.
Debajo del horno, en donde va la leña verde, hay una abertura que conecta con una chimenea. Cuando ya se tiene un promedio de 70° Centígrados y empieza a salir un humo transparente y húmedo se inicia la recolección del vinagre de carbón, el cual asciende por el tubo de bambú y al condensarse baja para ser recolectado. Mientras tanto en la otra celda o galera ya está listo el carbón de leña.
Jaén señaló que en este proceso que dura un día aproximadamente se pueden producir dos sacos de carbón y cinco galones de vinagre de carbón. El primero es utilizado, ya sea para cocinar o picado para agregarle al abono orgánico. El vinagre de carbón se emplea como insecticida orgánico, abono o herbicida.
Advirtió que cualquier madera puede ser utilizada en este proceso, dado que el vinagre de carbón no difiere su calidad. Lo mismo no sucede con el carbón de leña, cuya calidad dependerá del tipo de madera que se emplee.
En la comunidad de Trinidad de La Miel encontramos a un grupo de hombres, mujeres y niños que recién han entrado en los grupos que forman el proyecto PROCCAPA. Pero a pesar de su corta experiencia, ellos tienen muchas cosas que decirles a aquellos que aún no apuestan por la conservación.
Juan Mejía es uno de los miembros de la comunidad que participa en la granja grupal. De él fue que nació la idea de traer el proyecto hasta sus fincas. "La experiencia de otras comunidades nos atrajo" pese a que "antes pensaba que eso de abrir un hueco en el suelo y batir un lodo para un arroz en fangueo era cosa de locos, pero esa locura me ha traído beneficios".
Y sí que les ha traído beneficios. En su finca cada cual ha puesto su empeño, esfuerzo y creatividad. Este es el caso de Eladio Sánchez quién gracias a su ingeniosa creatividad diseñó unos surtidores de agua con botellas plásticas recicladas que traen mejores resultados que las convencionales.
Tanto Mejía como Sánchez señalaron que será gracias al ejemplo de su trabajo que otras personas renuentes en participar se sumarán al proyecto. Y sí que se necesita que muchas comunidades se sumen, porque aunque se observó menos parcelas quemadas que el año anterior, todavía esto constituye un reto no sólo para quienes llevan adelante el proyecto sino para los grupos que ya trabajan pensando en la conservación.
Y es que muchos ven amenazadas sus granjas por los fuegos que se suscitan. Victoria Hurtado, ingeniera en Manejo de Cuenca Hidrográfica señaló que a pesar de que los grupos han aceptado mucho el proyecto porque les ha hecho tener otra visión y cambiar su cultura de roza y quema, sí persiste la negativa de otros de no participar e influir negativamente en las comunidades que ya trabajan con PROCCAPA.
En la comunidad de El Cauchal, funciona un grupo con más experiencia que el anterior y en donde precisamente se encuentran en la fase de promocionar con sus vecinos las ventajas de formar parte de PROCCAPA.
Para ellos el gran reto es demostrar que a futuro podrán llevar adelante sus propias parcelas. "Cada día que pasa descubrimos nuevos éxitos en nuestro trabajo" aseguró Pedro Ovalle, al tiempo que informó que se están organizando en una asociación que reúna a todos los grupos.
Dicha organización recibirá el nombre de Asociación de Productores y Productoras de la Cuenca Alta del Canal (APPRODECA). Marcelino Herrera, quien la presidirá, señaló que por ahora están por recibir la personería jurídica.
La idea de establecer APPRODECA no sólo es darle continuidad a las actividades de conservación de la cuenca, sino solución a otros problemas que enfrentan las comunidades, como lo son: viviendas, salud y educación, entre otros. En PROCCAPA la filosofía que se maneja es que si de forma individual el productor hace las cosas bien en su parcela, en la sumatoria de todas se logrará mejorar y mantener la Cuenca del Canal.
La evaluación
Emiko Mutsuyoshi destacó a El Panamá América que las actividades desarrolladas por los 14 grupos donde se desarrolla PROCCAPA han sido muy activas y exitosas. Lo que supone que en el área ya existía una base de subgrupos formada por otros proyectos, que no tuvieron la suficiente técnica y herramientas.
Hasta la fecha, los grupos se han concentrado en realizar actividades dentro de las parcelas de los mismos grupos. Mutsuyoshi indicó que en vista de la necesidad de los miembros, es tiempo que se entre en actividades en fincas individuales. En esto habría que pensar qué actividades se desarrollarán en las parcelas de grupos y cuáles en las individuales, que dependerá de la necesidad y opinión de los productores.
JICA tiene unos 20 proyectos en 15 países alrededor del mundo. Sobre el proyecto panameño, Emiko sostuvo que ha sido muy exitoso en el aspecto participativo, lo que hace ver que la metodología que se ha aplicado es muy adecuada.
Cabe señalar que el proyecto PROCCAPA se realiza en Panamá debido a que la JICA tenía como antecedente otro proyecto llamado Centro de Manejo de Recursos Naturales (CEMARE), en Río Hato, provincia de Coclé en donde se desarrollaron varias técnicas para conservar los bosques, con la intención de publicarlas y desarrolladas en un trabajo de extensión.
Igualmente, en 1997, los gobiernos de Estados Unidos y Japón firmaron una agenda en común, en donde se menciona que con la colaboración de ambos se enfocaría en los asuntos ambientales. Se desarrollaron varios proyectos en conjunto alrededor del mundo y por iniciativa norteamericana se planteó la necesidad de realizar un proyecto ambiental en la cuenca del canal, tomando en cuenta la reversión del canal de Estados Unidos a Panamá.
Todos los proyectos de JICA se realizan con fondos que provienen de los impuestos que paga el pueblo japonés, de allí que se realicen las evaluaciones de cada uno de ellos, para justificar por qué se hacen. En ese sentido el proyecto PROCCAPA tiene justificación dado que el Canal de Panamá es una vía acuática importante para el mundo y por ello hay que preservar su cuenca.