Los cinco soldados estadounidenses que fueron hechos prisioneros de guerra en Irak y cuyas imágenes en cautividad dieron la vuelta al mundo, partieron ayer de la base aérea estadounidense de Ramstein, en el oeste de Alemania, hacia Estados Unidos, indicó una portavoz del ejército.
"Se han incorporado a las unidades de Fort Hood y Fort Bliss en Texas, donde se les concederá vacaciones por convalescencia", declaró a la AFP la oficial Marie Shaw. En las imágenes difundidas por la cadena alemana de información N-TV, uno de los soldados hacía ondear una bandera estadounidense desde el avión cuando éste avanzaba por la pista de despegue.
Los cuatro hombres y la mujer iban acompañados por otros dos soldados que fueron dados por desaparecidos durante la guerra. Todos fueron tratados en el hospital militar estadounidense de Ladstuhl, el mayor fuera de Estados Unidos.
Este grupo de militares fue localizado el 13 de abril a unos cien kilómetros al norte de Bagdad y rescatados por marines de su país que se dirigían a Tikrit, el último bastión y feudo del presidente Sadam Hussein, gracias a indicaciones de un civil iraquí.
El viernes los siete soldados realizaron una breve aparición ante la prensa en Landsthul. Solamente la mujer del grupo, la panameña Shashana Johnson, herida de bala en los dos tobillos, permaneció sentada. Los militares sonreían y parecían gozar de buena forma física. La televisión qatarí mostró durante los primeros días de la guerra imágenes en las que se veía a los cinco militares convertidos en prisioneros del ejército iraquí.
La labor de los Jueces de Familia no es fácil; deberán mediar entre quienes, debido a un divorcio o separación, se enfrentan como en una especie de tinglado de lucha buscando derrotar al adversario; se olvidan de la salud mental de los hijos y en muchas ocasiones se trata de un Pase de Factura ante una separación no aceptada.
Reconoció Herrera que el hombre por lo general reclama que se le asigna más de lo que puede pagar, la mujer porque se le señala menos de lo que realmente necesita. Quienes más apelan las sentencias son los hombres.
Por su parte, la Jueza Cuarta Municipal de Familia del Distrito de Panamá, Giovanina Sanjur, dijo que en la ciudad existen cinco jueces municipales de familia y tres jueces Seccionales de Familia.
Según Sanjur, de la mayoría de los trámites procesados en su despacho, el 90 % corresponden a alimentos. La mayoría de las personas que acuden a estos tribunales provienen de uniones maritales y en menor incidencia de matrimonios; inclusive se dan casos de trámites por pensión alimenticia que realizan alguno de los padres debido a que uno de ellos incumple sus deberes de aportar a los gastos familiares, inclusive estando casados o unidos y viviendo en la misma residencia.
De acuerdo con Sanjur, en su gran mayoría los demandados son varones. De un total de 2,200 casos de pensiones alimenticias, tan solo 5 ó 10 casos corresponden a mujeres. Aduce Sanjur que es un patrón cultural que a la mujer no se le demande, sin embargo, aseguró que el trato es igualitario.
Explicó la abogada que para hacer efectiva la prestación de alimentos, el juzgador ejecutará y ordenará de oficio el descuento directo del salario y remuneraciones del obligado a favor del beneficiario y podrá, a petición del interesado y sin necesidad de caución alguna, ordenar el secuestro de bienes para asegurar su cumplimiento.
Si el empleador o persona que debe realizar el descuento directo o la retención por secuestro, si fuere el caso, no lo hace, queda responsabilizado solidariamente en la obligación de dar alimentos, sin perjuicio de la sanción que le corresponda por desacato.
Explico Sanjur que en Panamá, en los casos en que ambos padres trabajan se establece que quien gana mayores ingresos, independientemente sea la mujer o el varón tendrá que sufrir la carga alimentaria en una proporción mayor de acuerdo a sus ingresos. El promedio mensual de trámites de pensiones alimenticias en el Juzgado Cuarto es de 15 casos semanales como mínimo.
Advirtió Sanjur que dada la naturaleza de la vida moderna, muy cambiante en cuanto a las necesidades de los hijos, ninguna demanda de alimentos es definitiva; hay casos cuyos montos suben a medida que los hijos, por ejemplo asisten a la escuela; también se producen casos en los que por razones de salud o pérdida del trabajo de uno de los padres podrá incidir en la disminución de la cuantía fijada. Cabe destacar que aunque el padre o madre se encuentre sin trabajo, deberá aportar alguna suma para cubrir la alimentación y demás gastos del hogar.
Las pensiones alimenticias varían y se ubican entre los B/. 40.00 hasta los B/. 3,000. Aclaró la Jueza que no existe una tabla que permita cuantificar una especie de menú financiero para cada niño. Los cálculos se hacen en base a las necesidades integrales de cada niño o niña.
Reconoció Sanjur que las instalaciones físicas de los Juzgados de Familia, ubicados en el Edificio Dorchester de Vía España, no son las más cómodas para efectuar trámites judiciales; la falta de espacio física es evidente; se observan decenas de expedientes dispersos por todos lados.
Falta de estacionamientos, burocracia, escasez de personal idóneo, y la principal carencia sigue siendo la falta de personal para notificar a alguna de las partes para que acudan a los tribunales.
De ahí que cada persona demandante, deberá llevar personalmente su boleta - en ocasiones con el apoyo de un policía- a la otra persona, para que acuda a la citación. Si la persona se niega a acudir a la cita, se llamará de nuevo. La tercera citación es orden de captura.
Explicó la especialista que hace falta mucha educación por parte de las mujeres y elevar su autoestima, de forma tal que comprendan que ellas por sí solas valen como personas y en consecuencia no es necesario que tengan una persona a su lado que les debe suplir sus necesidades.
El problema no es de tipo legal solamente, aclaró Sanjur. Se trata de un serio patrón cultural que induce a los hombres a considerarse más hombres si tienen más hijos y a las mujeres pensar equivocadamente que al tener hijos con un determinado hombre el vínculo es imposible de romper.
Las mujeres por su parte, no se preocupan por averiguar previamente los antecedentes de su pareja. También se da el caso de mujeres que van de relación en relación y en cada una de ellas rápidamente tienen un hijo. ¿ Resultados? tres y hasta cuatro hijos de padres diferentes. Los salarios de los padres son tan bajos que cuando se va a fijar una pensión los reclamos son imposible de cumplir, porque tampoco se puede dejar a la persona demandada sin posibilidades de vivir. No hay prioridades e igual valen ante la ley los hijos del primer matrimonio como los del segundo.
Según indica una abogada, cuyo nombre solicitó reserva, el problema de las pensiones alimenticias es que en Panamá como en el resto del mundo existen padres responsables e irresponsables. Podemos tener el caso de padres con solvencia económica que no desean pagarle una pensión a sus hijos, como también hay otros que sí lo hacen. Existen padres responsables cuyos ingresos son insuficientes, pero que tienen la voluntad de pagar una pensión alimenticia, pero no por el monto que se les fija en los juzgados. De igual forma, existen padres con pocos recursos económicos y que rehuyen la responsabilidad de la pensión alimenticia.
Tomemos el caso de un individuo cuyo ingreso mensual es de B/.100.00 y vive con su concubina en casa de sus padres. La difícil situación económica en la que está Panamá no le ha permitido obtener otra fuente de ingreso.
Se le fijó una pensión de B/.60.00 para sólo un hijo, lo que representa un 60% de sus ingresos mensuales. Actualmente el abuelo del menor tiene que hacerse responsable del pago de la pensión alimenticia porque el padre no cuenta con los recursos suficientes.
Agrega la abogada que aquellos padres que no pagan la pensión alimenticia entran en desacato y van a parar a la cárcel. En este sentido, consideramos que debe buscarse otra alternativa, porque un padre en la cárcel no es un sujeto productivo y allí definitivamente no puede reunir el dinero para pagar la pensión alimenticia. Además, para las parejas que tengan rencillas esta situación puede ser más un arma de venganza que una solución para el no pago de la pensión.