La construcción de una estación de combustible en el área de Balboa, del corregimiento de Ancón, sigue teniendo a los residentes con el "alma en un hilo". El proyecto avanza lentamente, pero la preocupación no ha desaparecido.
Los moradores, con pesar, contaron a Panamá América que la obra, está demorada, pero se concretará, ya que los trabajos se realizan a pesar de la lluvia.
Precisamente le temen a los trastornos de la salud y los daños irreparables al ambiente, que pueda causar la gasolinera.
Aducen también que el área les fue vendida como una zona exclusiva, una reserva forestal y nada se ha cumplido.
Hace tres semanas, específicamente el jueves 18 de mayo, se reunieron hasta altas horas de la noche más de 50 familias en la Iglesia Saint Mary, con Joe Castroverde del departamento de Protección Ambiental de la Región Metropolitana de la Autoridad Nacional de Ambiente (ANAM), el gerente general de GASOIL Panamá, Wilbert Cornejo y un representante del concejal de Ancón.
Ese día no hubo "humo blanco", por lo que el miedo sigue latente.
Pero, ¿qué ha pasado desde entonces?
Los residentes han seguido su lucha y han acudido al Consejo Municipal para tratar el tema con los representantes de corregimiento, pero todo parece estar en completo apego de las leyes y normas de salud, según se les ha informado.
Según Gilberto Pinto, morador de 20 años de Balboa, es desesperante volver a recordar su juventud cuando vivió al lado de una bomba de gasolina en la provincia de Colón.
Con voz triste, manifestó que sólo un muro dividía su casa de aquella estación y luego de tres años inhalando humo, padeció conjuntivitis crónica y problemas de piel y pérdida del sueño.
A su juicio, vivir cerca de una estación de combustible resulta una completa desgracia y más por el ruido que se genera en estos lugares.
Se conoció que los moradores recogen firmas para presentar dos revocatorias de permisos, una de ellas a la ANAM, por la autorización al promotor de la gasolinera en el estudio de impacto ambiental y otra, a la junta comunal, por no consultar a los supuestos afectados con la obra.
Rosina de Steck, indicó que vive en otro sector; sin embargo, por la importancia de esta causa, está apoyando a los vecinos de Balboa.
Ella catálogo los estudios de impacto ambiental como incongruentes, al tiempo que vaticinó que si la obra se concreta, habrá "tremendo tranque" para los que tienen que utilizar el puente de Las Américas y llegar a Amador.
La estación quedaría a sólo metros de una veintena de casas duplex hechas de madera, justo entrando por la calle que lleva a Amador, en la misma vía al puente de Las Américas.
Por su parte, el promotor de la gasolinera, Wilbert Cornejo dijo confiar en que antes que culmine este año la estación esté funcionando.
Señaló que la obra estuvo suspendida por el Municipio de Panamá para atender la queja de los residentes del lugar.
Cornejo aseguró que por las lluvias no hay exceso de polvo, ni ruido, además la obra sigue su curso, ya que todos los documentos y permisos cumplen los requerimientos.
"Confío en Dios que la gasolinera se podrá construir, pues si hubiese alguna ilegalidad las autoridades no hubiesen otorgado los permisos de construcción", añadió.
Por su parte, Joe Castroverde, del departamento de Protección Ambiental de la Región Metropolitana de la Autoridad Nacional de Ambiente (ANAM) expresó en su momento que el proyecto cumple con la ley.
"La ANAM está dando seguimiento constante a todo lo relacionado con estudios de impacto ambiental y cuando hay un indicador tan fuerte como lo es la comunidad, siempre se atiende", añadió.
Sigue polémica en Balboa
Los moradores rechazan la construcción de una gasolinera en este sector.