A pesar de negar que el gobierno tenga la intención de modificar el Código de Trabajo, el ministro Reynaldo Rivera dejó claro que nada está escrito en piedra y que todo quedaría en la posibilidad, si se logra un consenso.
Manifestó que para un cambio en la legislación laboral en cualquier momento de este mandato, se requiere que haya consenso, pues si se impone una reforma se producirá un desequilibrio social.
"Yo no pienso que las cosas están escritas en piedra, lo que sí tengo es mi criterio de que cualquier cambio que implique una modificación sustancial del Código de Trabajo debe hacerse sin traumas", sostuvo
El abogado, entrevistado en el programa Enfoque, transmitido por Canal 4, dijo que en este país antes de modificaciones necesita generación de empleos.
"En el sector empresarial dicen que para lograrlo hay que modificar el Código de Trabajo, sin embargo, yo te digo que hay que establecer y fomentar un diálogo social muy intensivo con las organizaciones de trabajadores y empresariales", expresó.
Rivera, quien también fue titular de Trabajo durante el gobierno del ex presidente Ernesto Pérez Balladares, es del criterio que para lograr cualquier acuerdo debe existir una interacción entre los sectores involucrados.
Dijo que desde que asumió el cargo se ha reunido con gremios de trabajadores, los empresarios y las áreas de más dificultad social y laboral, pero hasta ahora nadie le ha planteado una modificación del Código de Trabajo.
Explicó que este documento laboral data de 1972, y pasado 30 años ha sido objeto por lo menos de ocho modificaciones, y en casi la mayoría el argumento fue que el cambio era necesario para generar empleo.
"Si efectivamente se comprueba que es necesario para ciertos sectores, pues creo que es prudente hacerlo, pero siempre y cuando haya un consenso sobre eso", sostuvo. Dijo que cuando entra un nuevo gobierno, enseguida caen los sectores, por ejemplo el empresarial, a presentar la posibilidad de cambiar el Código de Trabajo, y los trabajadores a su vez hablan del salario mínimo.
"Nosotros esperamos que esos ex militares que ahora pasan a ser funcionarios tengan una conducta ética y transparente", sostuvo Jaén.
Dijo que en el gobierno hay ciertos cargos que requieren méritos para cumplir con esa función y que en esta rama es donde encajan a perfección los ex militares.
Asimismo, dijo que lo importante es fiscalizar que los nombramientos vayan orientados a mejorar y servir y no se hagan por "amiguismo".
"Los cargo donde se asignen debe ser acorde a las funciones que desempeñarán, por que deben ser personas idóneas, para que puedan desarrollar la función administrativa", recalcó.
Sin embargo, la representante de la sociedad civil es del criterio que toda persona tiene una oportunidad, aunque haya cometido un error en su vida, pues a través de su gestión y testimonio en la administración pública puede corregirlo.
Señaló que no debe existir críticas basadas porque vienen de un carrera militar, sino que se debe de esperar y observar la conducta ellos y luego tomar determinaciones en base a las decisiones que tomen y a su comportamiento.