Nerviosismo reina en diferentes departamentos de la Asamblea Legislativa, ante algunas investigaciones que se realizan para tratar de ubicar a la persona o personas de la actual administración que están "filtrando" información a los medios de comunicación sobre algunos asuntos internos que han sido publicados en las últimas semanas.
Un número significativo de funcionarios de contrato y hasta permanentes sienten temor de perder su puesto, como resultado de las averiguaciones que se desarrollan o por represalia, ante las diferencias existentes.
El propio presidente de la Asamblea, Carlos Alvarado, mostró recientemente "su preocupación" por algunas informaciones que se publicaban en diversos medios y que en su opinión surgían de una fuente que identificó como un "enemigo interno".
La situación se ha agravado por los problemas económicos que enfrenta la institución, pues en los últimos cinco meses no ha podido pagar la planilla a un número considerable de trabajadores por contrato.
Alvarado, quien hace un par de semanas declaró que se "sentía arrepentido por su actuación, pues había pagado un alto costo político, razón por la cual apoyaría la candidatura de Martín Torrijos en la próxima elección presidencial", está en espera de que el Ejecutivo le apruebe una partida de B/.1.6 millón para hacer frente a estos pagos.
Las palabras de Alvarado causaron cierto "enfriamiento" en sus relaciones con el Ejecutivo y hasta un distanciamiento con el grupo de legisladores "disidentes" del Partido Revolucionario Democrático (PRD) que apoyó sus aspiraciones a la presidencia de la Asamblea el pasado 1 de septiembre.
La falta de fondos ha propiciado que la administración se haya visto obligada a rescindir el contrato de algunos funcionarios que estaban contratados hasta el mes de agosto, a quienes se les ha informado que no deben seguir trabajando, ya que no existe la partida para pagarles.