A UNAS cuantas cuadras de la Casa Blanca y cerca del Departamento del Tesoro, en el corazón de Washington, inició ayer la VII ronda de negociaciones entre Panamá y Estados Unidos para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC).
El hotel Willard Intercontinental fue el epicentro de lo que se prevé sea la última ronda de negociación. La jornada inició a paso lento, pero luego los motores se fueron calentando.
En materia de inversiones Panamá consolidó la limitación o reserva ante posibles inversiones en materia de agua potable.
Además, el tema que acaparó gran parte de las negociaciones ayer fue el textil, en el que está previsto que se avance tanto en las reglas de origen como en el acceso al mercado y cooperación aduanera. El centro de esta negociación en particular fue el apartado de origen.
La puja y repuja de ambos países se basa en que Panamá aspira a abrirle algunas ventanas de inversión a la industria, mientras que Estados Unidos teme a una triangulación de productos textileros de otros países como China.
En este sentido se han recibido dos propuestas por parte de Estados Unidos, por lo que el equipo negociador panameño lanzó dos contrapropuestas para prendas de vestir.