"Yo no me parezco en nada, pero sigo saliendo en televisión".
Ella y su amiga, la doctora Rosa María Britton, quien satirizó los concursos de belleza en su obra de teatro "Brindis de despedida / Miss Panamá Inc.", opinan de la misma forma.
Ambas se califican como la excepción de la regla de las reinas y aseguran que "no hay que ser reina de belleza, tienes que ser buena en lo que haces".
El sociólogo Danilo Toro encuentra "perversidad" en los reinados. Desde muy pequeñas se inicia a las niñas en ellos, sin pensar lo que pueden sufrir quienes no ganen.
En Panamá los reinados empiezan en preescolar, luego en la primaria y secundaria, continúan en la universidad, pasa a las instituciones. Por último, está la representación internacional.
Lo que estamos viendo es una etiqueta para organizar reinados sin medir las consecuencias, dijo Toro.
Jocosamente dice Norman Douglas que en este país se protege más a una iguana que al arte.
Con una visión más optimista, el profesor Agustín Del Rosario manifestó que el futuro de la cultura está en manos de los jóvenes. "Los viejos ya entregaron los papeles y andan con un permiso de la morgue, entonces no pueden planear mucho el futuro. Son los jóvenes los que tienen que cambiar esta visión". Para el equipo de Física del Colegio Javier, el profesor Abel Pérez es más que un tutor, es un amigo. Eso lo comprobamos al ver el trato que se dispensan.
Dentro de bromas, pero guardando siempre el respeto que su profesor se merece, reconocen que es el único con la suficiente paciencia como para enseñarles.
Pero en este caso sus enseñanzas trascienden nuestras fronteras y han puesto el nombre de Panamá en alto.
Tanto para Manuel De la Hoz, como para Anastacio Gianareas y José Doens, miembros del equipo de Física, Pérez es un hombre con mucha paciencia. "El es el gran héroe y estrella de los logros que ha alcanzado el Colegio Javier en materia de competencias de Física en estos tiempos", coinciden satisfechos.
Oriundo de El Valle, de Antón, Abel Pérez no tiene aún 30 años. Es un maestro joven enamorado de la Física, de allí que a la edad de 17 años la empezó a estudiar de lleno.
Seis años ha dedicado a la enseñanza de la Física en el Colegio Javier, cuatro de los cuales ha formado a jóvenes estudiantes para las competencias, obteniendo bajo su tutoría dos galardones internacionales.
Para Luz María Noli, todas las mujeres en Panamá quieren ser reina. La periodista reconoce que no cumple con el prototipo de la mujer que sale en televisión: "ellas pesan media libra mojadas, tiene entre 13 y 15 años y poseen una belleza extraordinaria".
"Yo no me parezco en nada, pero sigo saliendo en televisión".
Ella y su amiga, la doctora Rosa María Britton, quien satirizó los concursos de belleza en su obra de teatro "Brindis de despedida / Miss Panamá Inc.", opinan de la misma forma.
Ambas se califican como la excepción de la regla de las reinas y aseguran que "no hay que ser reina de belleza, tienes que ser buena en lo que haces".
El sociólogo Danilo Toro encuentra "perversidad" en los reinados. Desde muy pequeñas se inicia a las niñas en ellos, sin pensar lo que pueden sufrir quienes no ganen.
En Panamá los reinados empiezan en preescolar, luego en la primaria y secundaria, continúan en la universidad, pasa a las instituciones. Por último, está la representación internacional.
Lo que estamos viendo es una etiqueta para organizar reinados sin medir las consecuencias, dijo Toro.
El profesor Agustín Del Rosario recordó que cuando hay un concurso de éstos, los medios pasan de 12 a 14 cuñas diarias de sus participantes.
Marie Claire de Bueno, de la agencia de modelos Physical, considera que la explosión de este tipo de eventos en Panamá se debe a la corona de Miss Universo que obtuvo Justine Pasek. Ahora muchas chicas tienen la ilusión de emular su experiencia.
Para la experta, existen otros países que sienten fascinación por los reinados y escogen reina para todo.
Así es el mundo latino, donde la mujer es muy vanidosa y tiene el deseo de ser reina desde pequeña.
El sociólogo Gilberto Toro está de acuerdo con Bueno. Indicó que la simpatía hacia los concursos de belleza es mundial, hasta los países que pertenecieron al antiguo bloque socialista ya se matricularon en éstos.