No tengo que ser familiar de ellos para sentir dolor, porque lo sucedido es realmente penoso.
Es hora de que cambien las condiciones de los centros de cumplimiento, que realmente se respete los derechos, y más cuando son jóvenes, porque la Convención de los Derechos de la Niñez los protege.
Ellos estaban privados de libertad, pero sus derechos están garantizados.
Justicia y Paz de la Iglesia Católica exigirá que se determine quiénes son los responsables de este lamentable incidente.
Nuestros diagnósticos han determinado la falta de resocialización y la ausencia de recursos técnicos.