Aunque niega su participación en el supuesto soborno de diputados en la aprobación del contrato ley del Cemis, Torrijos nunca habló ayer de asistir a cumplir con la indagatoria que ordenó la Corte Suprema de Justicia en agosto de 2010.
Rodin dio 500 mil dólares para financiar su primera campaña presidencial en 1999. Tres años más tarde, Rodin y Torrijos fueron vinculados al mayor escándalo de corrupción del país.
En ese momento, Torrijos estaba al frente del Partido Revolucionario Democrático y tenía fuertes influencias sobre la bancada de legisladores que hacían mayoría contra el gobierno de Mireya Moscoso.
Ayer, la primera reacción de Torrijos fue puesta en su cuenta de Twitter, generando que el presidente Ricardo Martinelli le contestara por la misma vía.
“El Gobierno con dos periódicos y un canal de TV, para distraer la opinión publica distorsiona el pasado, para que se nos olviden los escándalos presentes”, dijo Torrijos en Twitter.
Minutos después, Martinelli le contestó desde su cuenta: “peores escándalos de corrupción y muerte hubo en el gobierno torrijista. Te pregunto por qué no quieres testificar en el caso Cemis?”. (Ver detalles en recuadros).
Luego, Torrijos trasladó sus comentarios a RPC Radio. Allí negó su vinculación al escándalo del Cemis diciendo que detrás de ello existe una campaña de persecución política de parte del Ejecutivo, que se ha extendido a la compra de testigos en su contra.
Dijo que varios de los llamados testigos en el expediente del Cemis han variado sus versiones después que entró el Gobierno de Martinelli “a cambio de ofrecimiento”. Esto, con el fin de involucrarlo después de casi 10 años de que se dio el caso sin que se le mencionara en el expediente, aseveró Torrijos.
Pero el ex mandatario tuvo que admitir ayer que recibió los cheques de Rodin en 1999. “En la campaña de 1999 se declararon los cheques que fueron. Estas no son empresas que estaban vinculadas a mí. Entiendo que además de mi campaña también le dieron a otros candidatos de la época”, dijo.
Sin embargo, Torrijos no explicó el porqué se ha resistido a rendir indagatoria por el caso Cemis. El ex mandatario aseguró que primero quiere la oportunidad de repreguntarle a los dos testigos protegidos que el año pasado lo vincularon directamente al caso de soborno de los diputados del Partido Revolucionario Democrático para que se aprobara el contrato de ley del Cemis.
Los testigos identificados como Gabriel y Uriel dijeron, en una declaración jurada, que Torrijos habría cobrado 900 mil dólares y que también habría repartido 200 mil dólares entre los diputados del PRD para que votaran a favor del Cemis en el 2002.
Tanto Gabriel como Uriel hacen referencia a una reunión en la casa del propio Torrijos, con la presencia de Ubaldino Real, y de la entrega de un dinero al ex diputado Mateo Castillero.
Torrijos calificó las versiones de los testigos protegidos como “inventos fantásticos” que surgieron después del cambio de gobierno. “Esto no tiene nada de justicia, lo que tiene es de venganza. De hacerle daño al adversario”, comentó.
Sin embargo, contra Torrijos hay otras tres declaraciones juradas: la del propio diputado Carlos Afú, que dio inicio al escándalo en 2002, y ahora la del ex presidente Ernesto Pérez Balladares y su amigo Roosevelt Thayer.
Sus versiones dieron pie a que la Corte encontrara méritos para llamar a indagar a Torrijos el año pasado por el delito de corrupción.
Pérez Balladares hizo referencia a una reunión con el ex diputado Manuel de La Hoz, quien supuestamente le confesó que Torrijos le pidió que fuera a Colón a buscar la plata del Cemis.
Thayer confirmó la versión de Pérez B., y con esos elementos, el magistrado Alejandro Moncada ordenó “someter a los rigores de indagatoria a Martín Torrijos por, supuestamente transgredir las disposiciones legales que castigan el delito de corrupción de servidores públicos.
“Existen suficientes elementos incriminatorios que los vinculan directamente con el mencionado delito”, señaló Moncada en su fallo del 20 de agosto de 2010.
Torrijos dijo ayer que en la investigación en su contra no se ha cumplido con el proceso.
“Lo que tienen que hacer es llevar esto a la Corte para que se defina, y no seguir especulando con este caso cada vez que les da la gana. “Han pedido investigarme todas las cuentas y no han encontrado nada”.