RAZÓN TENÍA el ministro Ubaldino Real cuando en una reciente entrevista con Panamá América advirtió que los gastos en las reparaciones totales del Palacio Presidencial ascenderían a unos B/. 3. 4 millones.
Y es que en sólo dos meses se han invertido unos B/.72 mil, cifra significativa si se compara con los primeros meses de las pasadas administraciones.
Por ejemplo, en los dos primeros meses del año 1997, el gobierno de Ernesto Pérez Balladares gastó B/.10 mil 212; mientras que la pasada administración de Moscoso, durante octubre y noviembre de 2000, invirtió unos B/. 13 mil 186.
Real dijo que una remodelación íntegra al edificio requeriría de unos B/. 3.4 millones. ¿El motivo? La estructura tiene graves problemas que no datan de las pasadas décadas, sino de su creación.
En efecto, la proyección a cinco años, tomando como base lo invertido por Torrijos a la fecha, concluiría en al menos B/. 2.1 millones.
Debe recordarse el gran incendio al que se enfrentó la Presidencia de la República, 64 años después de su construcción, específicamente durante el año 1737. Pasaron 138 años para que le hicieran unos que otros retoques.
Había estado en completo abandono e incluso, se había utilizado como un depósito general de mercancías.
Aunque su estructura ha sido remodelada en varias ocasiones, sus paredes sufren las consecuencias del paso del tiempo, así como su techo, que tiene filtraciones, amenazando diariamente al inmobiliario.
Justamente, ésta última podría ser la razón de que cada administración invierta en la compra o tapicería de sillas, sillones y cortinas.
En 1995, el entonces presidente Ernesto Pérez Balladares llevó adelante un estudio de la estructura, a un monto de B/. 6,000. Según se conoció, es el único efectuado hasta estos días, sin embargo, el ministro de la Presidencia de esa administración, Olmedo Miranda, dijo no haber estado a cargo de éste.
En adelante y hasta 1999, se enumera inversión en mobiliario y remodelación de oficinas, así como sanitarios y el Salón Amarillo del Palacio, a un costo de B/.367,530.61.
En tanto, en el periodo 1999-2004, Mireya Moscoso, tal vez por su condición de mujer y por su experiencia profesional en el diseño de interiores, invirtió más en decoración como cortinas, alfombras, cuadros, sofás, mesas, plantas y lámparas. El monto fue B/.166,018.02.
Significa que en las tres últimas administraciones de gobierno se han invertido más de B/. 600 mil en remodelaciones y decoración del Palacio Presidencial.
La cifra se desprende de las sumas antes citadas y lo que va del gobierno de Martín Torrijos.
Pero, cabe señalar que a estos problemas de humedad en el Palacio de las Garzas, también se les suman los del sistema eléctrico, los que son una constante amenaza para quienes allí laboran.
Si bien, los tres últimos gobiernos han dedicado parte de las asignaciones de las partidas discrecionales a la Presidencia de la República, éstas han sido cosméticas y no han ido al fondo del problema: una estructura que pide a gritos ser remodelada.
La estructura del Palacio Presidencial data del siglo XVII, específicamente del año 1673, cuando el oidor de la corona Española en Panamá, Luis Lozada Quiñones, mandó a construirla como su residencia y oficina de trabajo. Constaba así de 22 habitaciones.
El edificio fue totalmente destruido en el incendio registrado en la ciudad de Panamá, en el año 1737, y permaneció abandonado por más de un siglo. Pasados los años, con la independencia de Panamá de España, se convierte en depósito.
En 1875, los diputados del Estado Federal Soberano de Panamá la convirtieron en la residencia oficial de los presidentes, por lo cual le hicieron reparaciones.
Torrijos invertiría B/. 2.1 millones en la Presidencia
A la fecha, los cambios en el Palacio de las Garzas han sido cosméticos; no han solucionado el problema real, como evidencia su estado actual.