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Transferencia del Canal a Panamá, inicio de un nuevo periodo


Washington - Con una fotografía en color de dos fornidos soldados estadounidenses en uniforme de campaña doblando su bandera que ilustra la primera plana, The New Times toma conciencia que para Panamá hoy es el día en que el país simbólicamente recupera la soberanía sobre su Canal y las tierras lindantes al mismo.
El titular "La Gran Fosa: Una Gran Oportunidad para Panamá" evoca una confianza generalizada en la capacidad de los panameños para operar el canal, que recoge la crónica fechada en Panamá del prestigioso periódico.
Por otra parte, la nota destaca de que aún queda por comprobar si los planes para convertir las antiguas bases militares en centros industriales y comerciales y el uso de la belleza natural de la región para desarrollar un imaginativo programa de ecoturismo tendrán igual éxito.
Las agencias internacionales anotan que Panamá "puso la mejor cara" frente al hecho de que ni el presidente Bill Clinton, ni la secretaria de Estado, Madeleine Albright, se presentaron a la ceremonia de la entrega del Canal, al recoger el comentario del canciller José Miguel Alemán, quien señaló que "no quiero cuestionar los motivos, no quiero crear una controversia innecesaria".
El periódico Clarín de Buenos Aires apropiadamente enfocó el evento en su perspectiva hemisférica:
"El acto es significativo no sólo para Panamá sino también para toda América Latina," escribe la enviada especial, Ana Baron, desde Panamá. "El Canal fue durante décadas el símbolo más evidente del neocolonialismo norteamericano y su devolución pondrá fin a una época".
En vez de lamentar la ausencia de Clinton, que hoy aguardaba cama en Arkansas con un ligero caso de influenza, la crónica destaca lo apropiado que es que Estados Unidos esté representado por el ex presidente Jimmy Carter, quien con el general Omar Torrijos firmó los tratados que iniciaron el proceso de reversión de la vía acuática que culminará oficialmente al mediodía del 31 de este mes.
La crónica también anotó que el edificio de la polémica Escuela de las Américas, situada cerca del puerto de Colón, está siendo transformado en un hotel de cinco estrellas por la cadena hotelera española Melia, mientras que la base de Clayton será transformada en la Ciudad del Saber.
En tanto, también los noticiosos de las emisoras radiales de Estados Unidos hicieron hincapié ayer en la ausencia de Clinton, Albright o del vicepresidente Al Gore, que atribuyeron a un deliberado esfuerzo político de dejarle poco perfil al evento para esquivar las fulminantes críticas de los líderes republicanos del Congreso y las grupos de extrema derecha contra el traspaso del Canal.
Un portavoz del departamento de Estado defendió la decisión de la secretaria Albright aduciendo que ella "quedó muy decepcionada" por no asistir a las ceremonias en Panamá.
"Sin embargo no pudo permanecer ausente ante la llegada esta semana de las delegaciones de Siria e Israel para discusiones que son parte de una histórica apertura en el proceso de paz del Medio Oriente", señaló el portavoz sin percatarse de la ironía de lo que decía, ya que implicaba de que el traspaso del Canal podía ser menos "histórico".
El portavoz también desmintió especulaciones en la prensa de que la secretaria de Estado está "resentida" porque supuestamente el nuevo gobierno de la presidenta Mireya Moscoso se negó a firmar un acuerdo para compartir informaciones sobre seguridad e inteligencia.
"No existe tal acuerdo y tampoco hay tal resentimiento," explicó el portavoz al responder a las preguntas de El Panamá América.
Curiosamente a último momento también canceló su viaje el antiguo asesor para asuntos hemisféricos de Clinton, Thomas "Mack" MacLarty, su amigo de infancia, que fue uno de los primeros en advertir al ocupante de la Casa Blanca la importancia de la transferencia y la necesidad que este encabezara la delegación.
Por otro lado, no fue difícil encontrar funcionarios en el cuadro de la política exterior del gobierno que en privado expresaron su desencanto por la falta de seriedad con que se trató la cuestión de quién iba encabezar la delegación oficial de Estados Unidos a las ceremonias del traspaso.
"Estoy profundamente disgustado y avergonzado," precisó un funcionario que solicitó que no se usara su nombre. "Creo que esto fue desastroso, especialmente porque la polémica sobre la presidencia de la delegación impidió el reconocimiento de que fueron tres miembros del gabinete y un representativo grupo de personas que tuvieron que ver con la negociación de los tratados".
Esto es solo parcialmente cierto. Aunque en la delegación figuran los embajadores Sol Linowitz y el asesor de Carter, Robert Pastor, quedaron ausentes el ex senador Howard Baker así como otros líderes republicanos que jugaron un papel clave para lograr la ratificación de los tratados que se logró con un sólo voto encima de los dos tercios necesarios.
También quedaron afuera de la lista oficial panameña los líderes que desde un comienzo se solidarizaron con la gesta redentora panameña: Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, Alfonso López Miquelsen de Colombia y Luis Echeverría de México, quienes junto con el ya fallecido Daniel Oduber de
Costa Rica constituyeron el núcleo que luego se formalizó en el "Grupo Contadora".
Los cuatro fueron invitados a una íntima reunión en la isla en 1973 por el general Torrijos, su canciller, Juan Antonio Tack y Gabriel Lewis, para esbozar una estrategia para lograr el apoyo de la ONU y la OEA al esfuerzo de la pequeña república ístmica por recobrar la franja de territorio que fue cedida a Estados Unidos hace casi un siglo para la construcción de una gran vía interoceánica sobra la cual de ahora en adelante sólo flameará la bandera panameña.
The New York Times, en su amplio reportaje de ayer, firmado por David González, subrayó la importancia política y psicológica que representa para el pueblo panameño el retiro de la presencia de Estados Unidos.
"La ocasión es indudablemente un hito en el camino de la transformación de Panamá de una nación a la vez nutrida y opacada por Estados Unidos a un estado soberano decidido en demostrar a su pueblo y al mundo que puede triunfar por si mismo.
"Los funcionarios del Gobierno aquí hablan con la confianza en sí mismo de un hijo que llega a la mayoría de edad y deja la casa de su padre, una imagen, incidentalmente que fue usado cuando Panamá declaró su independencia de Colombia en 1903.
"Pero también saben de que el pleno control del canal y sus propiedades trae consigo enormes retos y responsabilidades para un país en el que la corrupción y las riñas partidistas marcaron mucho de su historia política".
Después de aludir a la furiosa oposición de elementos conservadores en Estados Unidos sobre la "pérdida" del Canal y su supuesta vulnerabilidad a una penetración de la China continental, el artículo dice: "El temor de una reacción adversa puede haber sido la razón por la cual el presidente Clinton y la secretaria de Estado Madeleine K. Albright decidieron no asistir a los actos de hoy, aunque expresaron su confianza en la habilidad de Panamá de manejar la enorme obligación que ha heredado".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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