La empresa bananera Bocas Fruit Company solicitó al Gobierno que ofrezca garantías para poder operar sin interrupciones, argumentando que el reciente cierre del puente sobre el río Changuinola le impidió exportar unas 140 mil cajas de fruta. La transnacional se queja de que las protestas de movimientos populares alteran el "clima de paz social", por lo que corresponde al Gobierno cumplir con las garantías especificadas en el contrato con la nación.
Adrián Guzmán, gerente de la empresa, solicitó a las autoridades que presten más atención a la situación del mercado, pues en el reciente Congreso Mundial del Banano, Panamá fue el único país que no envió un representante gubernamental. Ello demuestra que "muy poco interés se tiene con una de las actividades que mayores riquezas y mano de obra producen al país", sustentó.
Sobre las garantías para operar sin obstáculos, dijo que en los últimos meses la exportación de la fruta ha mermado, debido a algunos movimientos populares que han incluido cierre de calles y puentes. Mencionó que aunque la fruta no se pierde, los clientes del mercado internacional se vieron obligados a comprar a otros países, en este caso Colombia, pues a ellos no les importa los problemas que existan en el país o la provincia.
"Lo único que les interesa es tener la fruta a tiempo para mantener la existencia en sus negocios", recalcó. Explicó que hace mes y medio otras 50 mil cajas se dejaron de enviar a los mercados internacionales, lo que sumado a los estragos causados en la plantación por vientos huracanados, ya suma medio millón de cajas que se han dejado de exportar.
Enfatizó que si el Gobierno no garantiza la estabilidad social, la pérdida de clientes continuará con cada paro, lo que significa que otros países productores los están recibiendo. Afirmó que esto aumentará la desventaja actual de Panamá, que debió producir 20 millones de cajas de bananos, sin embargo, solamente logrará 17 millones.
La tristeza entre quienes aquí habitan se profundiza, porque la construcción de las barracas que se les prometió cada vez se aleja más, debido a que en los sectores donde los han querido reubicar no los quieren, como es el caso de Río Abajo, Pan de Azúcar y avenida B. Gómez se pregunta ¿por qué no se les puede permitir a ellos vivir allí? "¿Qué tenemos nosotros?", añade con mucha tristeza.
La situación de los damnificados del incendio reciente en la casa "Good Year" en Santa Ana, si bien no es igual a la de los residentes de la "Renta 5", también es preocupante, puesto que el hacinamiento en que viven es ambiente propicio para el desencadenamiento de problemas sociales y enfermedades.
Velkis Tristán, una joven madre de 20 años, se asombra de la manera en que ha podido soportar esta situación y espera correr una mejor suerte, y que el tiempo que pase en la Junta Comunal de Santa Ana, antes de ser ubicada en una solución habitacional, no demore.
La experiencia vivida no ha sido muy agradable. Pese a que siente que los afectados del incendio han recibido apoyo de algunas autoridades y especialmente del representante de Santa Ana, las condiciones en que viven no son las mejores.
Por su parte, Demetrio Eduardo Rodríguez, un damnificado recién empleado en una lavandería del barrio, espera poder salir lo antes posible del lugar, ya que las condiciones no son las mejores para vivir.
Pero esa no es la única inquietud. De las 34 familias afectadas, no todas desean regresar al mismo lugar de donde salieron corriendo la mañana del incendio y donde se realizan los trabajos de limpieza para construir las barracas en que serán alojados de manera permanente.
Los traumas han calado tan profundamente que muchos sienten miedo y prefieren que se les ubique en otro lugar, donde los recuerdos de esa trágica mañana no los persiga más y puedan seguir sus vidas normalmente.
Datos provenientes de la Contraloría General de la República indican que en el año 2001 la producción de cerveza ascendió a 13,201,844 litros. Las cantidades de licor que se producen, comercializan e ingieren en Panamá se cuentan por millones de litros. Cada panameño (grande o chico) tiene a su disposición tres litros de licor permanentemente. La disposición o consumo de leche es inferior.
Según la psiquiatra Dora de Da Costa, la cultura panameña se desarrolla en función del alcohol: nacimientos, bautizos, graduaciones, cumpleaños y en el interior de la república hasta en los funerales se consume licor; los triunfos y las alegrías, todo gira alrededor del alcohol, factor que influye en un ambiente estimulante hacia el consumo excesivo y permanente.