Nación

Ultimos días de los militares de Estados Unidos en Panamá


Sólo 20 militares del Ejército de Estados Unidos acantonados aquí, entre ellos tres panameños, asistirán a los actos oficiales de entrega del Canal.
Mientras llega ese momento, los pocos estadounidenses que aún quedan en las bases militares, se preparan para regresar a sus hogares y lo que antes proyectaba disciplina y entrenamiento militar, ahora se ha convertido en un centro de mudanza y de recreación.
Con los primeros rayos del sol, un grupo de soldados juega un partido amistoso de fútbol americano en un campo rodeado por una exuberante vegetación, en la base militar de Clayton, mientras son observados por altos oficiales del Ejército Sur, de la Marina y la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Todos tienen algo en común: sus días en Panamá están contados.
La aparente alegría y vitalidad de sus gritos de ¡hurra!, ¡hey! ¡go, go! ocultan la tristeza que sienten muchos de ellos por dejar un país con el que han compartido su cultura, su territorio y un canal.
Décadas atrás, más de 20 mil efectivos acantonados en Panamá se dedicaban a ejercicios militares, prácticas de tiro, prueba de armas, logística, estrategia, planificación, y otras actividades que pasarán a la historia como los secretos mejor guardados del ejército estadounidense.
Durante la II Guerra Mundial, Panamá sirvió como punto estratégico de la ofensiva hacia Japón y Alemania, con una presencia militar que superó los 67 mil soldados estadounidenses. La historia se repitió más adelante con las guerras de Viet Nam y Corea. A finales de los sesenta y principios de los setenta hubo más de 10 mil militares en el país.
En los años más críticos de las relaciones de Estados Unidos con el gobierno de Manuel Antonio Noriega, la presencia norteamericana aumentó considerablemente y durante la operación "Causa Justa" en la que ese invadió a Panamá en diciembre de 1989, participaron 22 mil efectivos entre fuerzas del ejército, la armada y la marina.
Diez años más tarde, cuando Panamá está lista para recuperar su territorio, esa presencia es de aproximadamente 600 unidades, de las cuales 70 son soldados permanentes del Ejército Sur; 130 policías militares de reserva, con contratos temporales de tres meses de octubre a diciembre; 200 efectivos de la Marina; y 200 unidades de la Fuerza Aérea.
Entre ellos hay puertorriqueños, mexicanos y algunos panameños, de los cuales tres estarán presentes en la ceremonia oficial de transferencia del canal.
También hay aproximadamente mil 400 civiles que aún laboran a lo interno de las bases, quienes quedarán cesantes en los próximos meses.
"La mayoría de los militares son soldados temporales y están encargados de la seguridad interna de las bases para garantizar que se entreguen en las mejores condiciones", indicó el capitán Larry Winchel, director de Relaciones Públicas del Ejército Sur.
¿A qué se dedican estos 2 mil civiles y militares? ¿Qué sentimientos se apoderan de estas personas cuando la cuenta regresiva ha iniciado?
El capitán Winchel nunca olvidará este país, pues hace ocho años se casó con una panameña, tiene tres hijos nacidos aquí, uno de los cuales tiene cuatro meses de edad. El 14 de diciembre todos viajarán de regreso a Estados Unidos.
"He disfrutado mucho al estar en Panamá. Es un hermoso país, me encantan sus playas y sobre todo el interior", dice con voz melancólica.
Similares sentimientos comparte el coronel Edward Schumann, jefe del Ejército de Infantería de los Estados Unidos, quien dice que Panamá es su segundo hogar y es un país con un futuro increíble.
El sargento Eduardo Jesús Meneses confiesa que nunca olvidará a las mujeres panameñas. Otros han quedado encantados con los bollos, el arroz con pollo y las frituras, manjares típicos que tal vez no vuelvan a probar en otras partes del mundo con su auténtico sabor.
El general Miguel Aguilar, oriundo de México, piensa que Panamá tiene un tesoro muy valioso: su vegetación y clima. "Puedo caminar o conducir a través de estas carreteras por horas sólo para observar el maravilloso paisaje y verdor de la naturaleza. Esta fue la primera y mejor impresión que me llevé al estar aquí". En tan sólo cuatro meses de estar en Panamá, el general Aguilar ha visitado El Valle, Bocas del Toro y las provincias centrales, y dice estar positivamente impresionado con el calor de su gente.
Sus impresiones las ofrecieron mientras presenciaban el juego amistoso.
El partido se tornaba cada vez más emocionante. Se podía sentir la adrenalina de los jugadores y los espectadores. Tres soldados mujeres corrían a la par de sus compañeros, entre alaridos, golpes, sudor y cansancio.
¿Qué siente una mujer en el Ejército? Laura Houser Jones, tiene dos años y medio de haber ingresado y se siente orgullosa de ser mujer y compartir con sus compañeros todas las actividades que realizan. "Trabajamos como un gran equipo y nos respetamos mucho unos a otros".
El 1 de noviembre es la fecha estipulada para la transferencia de la base aérea de Howard. Ese día también se retirará de Panamá todo el contingente aéreo y la mayor parte del Ejército Sur, mientras que Clayton y Corozal revertirán el 30 de noviembre y el 6 de diciembre, respectivamente.
La sede del Comando Sur, que comprende la Fuerza Aérea, la Marina y el Ejército Sur, se encuentra desde 1997 en Miami, Florida. La mayor parte de los oficiales que permanecen en Panamá serán transferidos a Puerto Rico, mientras que los de la Fuerza Aérea serán distribuidos en diversas bases alrededor del mundo.
Antes que el reloj marcara las 7:00 a.m., el silencio en Clayton sólo es interrumpido por los gritos de emoción del partido, el que es parte del entrenamiento diario.
Cuando el encuentro amistoso entre la Armada y la Marina concluyó, todo volvió a la normalidad: edificios vacíos, casas desocupadas, parques sin niños; comisariatos, restaurantes y bares cerrados. Los soldados se retiraban a sus barracas para cambiarse e iniciar sus labores diarias, que se pueden resumir en una sola palabra: mudanza.
Cajas y cajas repletas de papeles, carpetas, informes y expedientes, que resumen la historia de un siglo de presencia norteamericana en Panamá provocan una mezcla de sentimientos entre unos cuantos trabajadores civiles que en los últimos meses se han dedicado a archivar, guardar, empacar y mudar todo lo que había en un antiguo edificio que sirvió de hospital durante la II Guerra Mundial.
Todo parece indicar que Estados Unidos está dispuesto a cumplir con el Tratado Torrijos-Carter.
"Los tratados del canal fueron negociados hace más de 20 años por nuestros gobiernos. Estados Unidos ha tenido mucho tiempo para derogarlo si así lo hubiera querido y no lo hizo", indicó Miguel Aguilar, general de la Marina, al tiempo que señaló que después del año 2000 su país aún tendrá "la responsabilidad de la protección del Canal".
Luego de la expiración de los Tratados Torrijos-Carter, aún estará vigente el Tratado de Neutralidad Permanente. En él, la polémica "reserva De Concini" indica que Panamá y Estados Unidos podrán tomar las medidas que consideren necesarias, incluyendo el uso de la fuerza militar en la República de Panamá, para reabrir el canal o reanudar sus operaciones, según fuera el caso.
Aún así, esta transición es de suma importancia para ambos países, al marcar una nueva era de relaciones bilaterales que tal vez sean más equitativas, sin la presencia militar del ejército más poderoso del mundo.
Sin embargo, algunos senadores republicanos de Estados Unidos, han manifestado su oposición a la entrega del Canal a Panamá, porque a su juicio su país está perdiendo un punto estratégico de dominio e influencia, con instalaciones que ellos construyeron y utilizaron por más de 85 años.
"Es muy importante para el gobierno norteamericano tener influencia en la región sur, pero el lugar desde donde se extienda esa influencia no es tan importante. Nosotros no hemos perdido la capacidad de responder a los eventos que suceden", señaló el general Aguilar al ser consultado sobre el impacto que tendrá la entrega de las bases militares para la política exterior de su país.
La mayoría de los soldados se muestran preocupados por el destino que tendrán las instalaciones que han pasado y pasarán a manos panameñas; tienen una percepción negativa de la actuación del gobierno panameño a este respecto.
En este sentido, el general Aguilar piensa que ésta es la mejor oportunidad que tendrán los panameños de disfrutar de los beneficios económicos y sociales que resultarán de la transferencia de las instalaciones.
"Albrook es el vivo ejemplo de lo exitoso que ha sido el proceso de reversión, pues los panameños han podido hacer de esa base su propio hogar. Esperamos que la ARI (Autoridad de la Región Interoceánica) pueda hacer lo mismo con Clayton y Howard, para que de veras la gente de Panamá sea la más beneficiada", agregó
El mayor reto que se le presenta al gobierno nacional y a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) es precisamente garantizar el uso más social y transparente posible a estas áreas para que el pueblo pueda beneficiarse de tierras que antes estaban vedadas a los panameños.


fecha edicion
old id
70601
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América