Nación

Un ejemplo de trabajo y buen sentido del humor


"Ay, mire, si yo no me he desarrollado por eso es que estoy un poquito sorda y un poquito cegata", dijo jovialmente la Sra. Esperanza Miranda Vda. de Serracín, chiricana de 94 años que posee excelente memoria y buen sentido del humor.
Durante entrevista en su residencia, junto a su perra Wendy, la mascota de la familia (que a diferencia suya no quería saber del flash de la cámara), una nieta y su hija, la adorable damita añadió: "Como le dije, estoy cegata, pero no lo estoy ni para la comida, ni cuando mis hijos me mandan plata, porque, eso sí lo veo bien y busco para ver si son billetes de a B/.20.00.
Cuando le felicitamos por su buen humor, nos dijo: "Yo trato de no disgustarme para no darle trabajo a mis hijos. ¿Qué voy a sacar con esto, incomodarlos? Si mis hijos me dan un pedacito de pan, me lo como con gusto, agradecida, porque, así, ese otro día entonces me dan más".
Esperanza Miranda viuda de Serracín, es una abuelita que además posee otra hermosa cualidad digna de imitarse: le gusta trabajar y con tal de no estar ociosa, "busco un trapito por aquí y otro por allá, para no estar de balde, porque como ya casi no veo no puedo cocinar. Me gustaba mucho cocinar y tenía un restaurante en Boquete con mi esposo".
Ella, cuando Daniel Espinosa le iba a tomar la foto, dejaba de hablar y ponía su mejor rostro y le hacía la siguiente recomendación al fotógrafo: "La foto, sácala que quede bien bonita, bueno pues. Yo no quiero estar fea, porque nunca he sido fea, sólo lo suficiente".
"Y, los ojos, sácamelos claritos, aunque después no pueda ver bien". Esto lo decía para que le tomara la foto con flash "y que salga sin arruguitas".
Entre jocosidad y jocosidad contó, entre otras cosas, cómo conoció a su esposo Deyaniro. Habló también de la estricta vigilancia de los familiares adultos hacia las jóvenes con pretendientes, "con tal de evitar los besos y caricias", porque había que respetarse la pareja y llegar pura al matrimonio. ¿Se parece mucho a lo que ocurre en estos tiempos, verdad?
La madre de doña Esperanza falleció a los 103 años y la entrevistada goza cuando con sus ocurrencias le alegra el día a quienes están a su alrededor.


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48909
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América