Nación

Una labor nocturna para niños pobres


Eran las 11 de la noche de un lunes. A la luz del farol, un niño miraba hacia el infinito. De su boca salía abundante saliva y de su nariz brotaba el catarro. Estaba sentado en la acera de la vía Frangipanni, a la altura del semáforo de Curundú, en la esquina de los multifamilares de Santa Cruz.
Era obvio que Jorgito (ese es su nombre) no es un niño normal. Pero tenía que trabajar, según él, porque aún no tenía dinero para llevar a su casa. Esto lo dedujimos después de que con su hablar muy enredado y sus gestos, nos lo hiciera saber.
Tenía en sus manos una botella llena de agua sucia y jabón, además de un cepillo de los utilizados para limpiar los parabrisas de los autos. Sin embargo, no limpiaba; se limitaba a pensar lejos.
A una señal nuestra, se nos acercó. Más bien fue empujado por otro muchacho mayor, que lo instaba a hablarnos.
Uniendo los dedos de sus manos, informó que tiene 10 años de edad. Con los hombros hizo ver que no sabía dónde estaba su mamá.
Su compañero complementó por él la información: "ella fuma (piedra), ni sabe dónde está"..., dijo señalando a Jorgito, que a esas alturas ya se había animado a limpiar el parabrisas del auto, que anteriormente también había limpiado el otro locuaz muchacho. Se mostraba entusiasta, contrario a como se mostró al principio.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente, reflejando alegría, cuando vio la propina recibida; misma que se le dio con la idea de que llevara algo a su casa, pero con el temor de que se la quitaran antes de llegar a ella.
Jorgito no asiste a la escuela ni es ayudado por ninguna institución, según dio a conocer.
Dos noches después, no estaba Jorgito, aunque sí su amigo. De inmediato nos reconoció y cuando preguntamos por el niño, informó que lo había regañado para que no fuera a trabajar ese día porque estaba lloviendo.
Indicó que la mamá manda al niño a limpiar parabrisas y que ella no lo mantiene. "Yo le dije a la mamá que la iba a meter presa si lo mandaba... yo le dije hoy que si lo mandaba a rebuscarse la iba a meter presa", enfatizó.
También recalcó que Jorgito siempre trabaja con él porque si él no lo cuida, la Alcaldía se lo lleva en las batidas. ¡Ah!, ¿hay batidas?, preguntamos, a lo que contestó que a veces se hacen.
¿QUE HACE LA PATRIA POR LOS "JORGITOS"?
Este es un niño en la calle por el que nadie se interesa. Al hecho de que no tiene acceso a la educación, a la salud, alimentación adecuada, a una vivienda digna ni a diversión, se suma el que sea un discapacitado por el que ni siquiera su madre vela.
Es uno de esos pequeños individuos que no tiene nada que agradecerle a su patria porque su patria no ha hecho nada por él. ¡Y eso que representa el futuro de la nación!, según un slogan generalizado, con el que no está de acuerdo el magistrado suplente del Tribunal de la Niñez y presidente de la Junta Directiva de Casa Esperanza, Ramón Alemán.
El mismo que, en entrevista con


fecha edicion
old id
45658
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América