La grave degradación de recursos naturales que sufre la región "afecta sobre todo a los más pobres", señaló el cubano Sánchez, director para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Sánchez y la administradora general de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Ligia Castro, inauguraron ayer un foro ministerial para definir la posición de Latinoamérica y el Caribe ante el XXIII período de sesiones del consejo de administración del PNUMA a celebrarse en febrero próximo en Nairobi.
Sánchez dijo que según un reciente informe regional del PNUMA, de 2003, en los últimos 30 años en Latinoamérica y el Caribe "ha habido una pérdida de más de 50 millones de hectáreas de bosques" y se han deteriorado más de 300 millones de hectáreas de suelos.
"La degradación de los suelos produce pérdidas por más de 1,000 millones de dólares anuales", declaró Sánchez.
Aunque no precisó la extensión, resaltó que en Latinoamérica "quedan importantes reservas de bosques y las más importantes reservas de biodiversidad y de suelos agrícolas" en el mundo, pero hay que preservarlas y aprovecharlas para el desarrollo.
La contaminación de las aguas y la pérdida de biodiversidad también son parte de esta degradación de recursos naturales, añadió.
El alto cargo del PNUMA subrayó que, según el informe, en Latinoamérica y el Caribe 80 millones de personas viven con mala calidad de aire, más de 70 millones no tienen acceso al agua potable y más de 100 millones no lo tienen al saneamiento.
Además, "la mitad de los ríos están contaminados" y sólo el 40 por ciento de los residuos sólidos se manejan adecuadamente, dijo el director del PNUMA .
Consideró que en Latinoamérica existe "la mayor inequidad del planeta; aquí la diferencia entre ricos y pobres es más grande, es más abismal".
Millones de latinoamericanos y caribeños viven en condiciones de vulnerabilidad, lo que agrava el impacto de lluvias, terremotos, huracanes y otros fenómenos naturales en vidas humanas e infraestructura.
En la región hay 224 millones de personas viviendo en la pobreza y el deterioro ambiental, causado por la pérdida de más de 50 millones de hectáreas de bosques y se han deteriorado más de 300 millones de hectáreas de suelos, afecta su calidad de vida.