La operación casi siempre es de noche. El pequeño bote traslada a los chinos desde un barco, ubicado a una milla de la costa, hasta Boca La Caja. Al llegar a tierra firme los orientales son conducidos por las estrechas veredas del sector conocido como El Hueco presumiblemente hacia la casa de la señora Maritza Rodríguez, donde descansan algunas horas y comen arroz blanco. Luego, los hacen abordar un taxi tipo pick up, con placa 8T-699, con rumbo desconocido.
La maniobra clandestina se registra, por lo menos, una vez al mes en Boca La Caja, según informó una fuente oficial. Residentes de El Hueco (sector No. 1 de Boca La Caja) informaron ya a las instituciones de seguridad del Estado sobre las incursiones nocturnas de asiáticos ilegales.
Al director de la Policía Nacional, Carlos Barés, se le remitió un documento que contiene detalles sobre las sospechosas caminatas de asiáticos por El Hueco, siempre hacia y desde la propiedad de la señora Rodríguez.
El Panamá América tuvo acceso a la nota, que también advierte la constante presencia de agentes de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) en el lugar, los cuales coinciden con la llegada de los orientales.
El director de Migración, Erick Singares, también tiene conocimiento de las denuncias, pero las mismas -dijo- no le son suficientes para reconocer la existencia de una red de traficantes de chinos, que utiliza a Panamá como punto de tránsito o de destino final.
"Yo no puedo bajo ningún concepto decir "sí se está dando", porque yo nunca he visto llegar un solo ilegal al país", dijo Singares a El Panamá América.
Sin embargo, después el funcionario recordó -repentinamente- que durante su gestión, la Dirección Nacional de Migración ha legalizado a 30 chinos, que entraron de forma ilícita a Panamá, durante el último año. No obstante, familiares de los propios chinos ilegales afirmaron que la cantidad de "paisanos" legalizados durante la administración Singares "fácilmente" sobrepasa los 500.
Ciudadanos chinos que han solicitado los servicios de los denominados "coyotes" para trasladar a sus familiares desde la República Popular China hasta Panamá, dieron detalles sobre este lucrativo negocio. Para evitar que estos traficantes de chinos se nieguen a seguir transportando a sus familiares, las fuentes prefirieron no ser identificadas.
Unos ocho chinos entran a Panamá cada semana, por medios ilegales. Boca La Caja no es el punto exclusivo de ingreso ilegal al país. Los chinos también entran por la Bahía de Panamá, y diferentes puntos de las costas de Darién, Herrera y Veraguas.
"Casi siempre entran por el Pacífico, con facilidad porque la vigilancia es floja y los lugares por donde se puede entrar son innumerables", anotó.
Seis chinos (coyotes) se comparten el lucrativo negocio del "tráfico de humanos" desde China continental hasta Panamá. Los costos por el traslado de chinos han aumentado significativamente en los últimos años, al punto que los "contrabandistas de humanos" han triplicado sus honorarios en los últimos 15 años.
Trasladar una persona desde la República Popular China hasta Panamá costaba B/. 5 mil en 1985. Actualmente los "coyotes" tienen una tarifa única de B/. 20 mil. "Hay una especie de acuerdo entre los coyotes, para no incrementar el precio de sus servicios, sin negociarlo con la competencia", comentó la fuente.
Pero los B/. 20 mil no son todos para el "coyote", porque esta persona tiene que pagar gastos, como la falsificación de la visa o del documento que necesite, pasajes de avión y barco y "a veces se va buena parte" en coimas a funcionarios de diferentes países.
El que demanda el traslado de sus parientes paga la mitad al principio y los otros B/. 10 mil, una vez el chino pisa territorio panameño. ALGUNOS SE QUEDAN, OTROS SIGUEN HACIA EU
Son dos tipos de personas las que abandonan China. Uno, los que se quedan en Panamá con sus familiares, y los otros que sólo llegan a este país con el único propósito de viajar a Estados Unidos.
Como los riesgos para ir a Estados Unidos aumentan, también se incrementa el pago al coyote que se encarga del traslado hacia ese país. Los chinos deben pagar B/. 40 mil para llegar a Estados Unidos, que son desembolsados por los dueños de las fábricas donde quedan trabajando.
Pero ya sea que se queden en Panamá o viajen a Estados Unidos, los chinos ilegales -al final- son los que deben pagar los costos de su traslado y lo hacen con duro trabajo durante periodos que van de tres a cinco años.
En Panamá los chinos indocumentados trabajan en los comercios de sus familiares y se le asignan salarios que oscilan entre 300 y 400 balboas mensuales, de acuerdo a sus parientes.
"Le damos un buen salario, no crean esos cuentos de que los maltratamos...", aseguró el informante. "Le pagamos bien a nuestros paisanos, claro a nosotros nos resulta un buen trabajador, porque no pide décimo tercer mes, ni aumento, ni vacaciones y trabajan seis días