Oswaldo Fernández, ex director de la Policía Nacional y el general (r) Rubén Darío Paredes, coincidieron en que es necesario, cuanto antes, que el Estado panameño defina una política criminológica que ayude a disminuir la violencia que afecta al país.
Para Fernández, el problema de la criminalidad no es sólo competencia de la Policía Nacional, sino de otros sectores, porque si la institución juega papeles que no le compete terminará convirtiéndose en una nueva Fuerzas de Defensa.
“Estamos atrasados en esta materia e, incluso, ya existe un proyecto de ley en la Asamblea”, expresó.
Por su parte, el general Paredes abogó por la necesidad de diseñar una estrategia de seguridad ciudadana a largo plazo.
A su juicio, el Programa de Seguridad Integral (PROSI) es una “gran idea, pero se queda en las oficinas refrigeradas y no baja al semillero, donde está la delincuencia”.
Sugirió descentralizar el cuerpo de la Policía, porque está concentrado en las faldas del Cerro Ancón.
Piensa que las unidades deben ir a los diferentes corregimientos y desde un puesto de control ser fiscalizados por el director.