En Panamá las recientes inundaciones registradas en el sector Este de la capital dejaron en evidencia la importancia que tiene el agua no sólo para mantener la vida, sino por su poder para destruir y causar daños cuando su manejo no es el más apropiado.
Este recurso, un elemento básico para los seres humanos, puede convertirse en uno de los principales problemas durante y después de un desastre debido a su mala calidad, escasez o disponibilidad para acciones de limpieza, búsqueda y rescate, extinción de incendios, atención médica y reactivación de actividades productivas y comerciales.
El saneamiento de sus fuentes generadoras son igualmente elementos críticos para la supervivencia y protección de la salud, debido a que las personas cada vez son más susceptibles a contraer enfermedades por la mala calidad que ésta tenga.
Esta responsabilidad, tanto sanitaria como moral, ha propiciado que hoy al celebrarse el Día Interamericano del Agua, bajo el tema "El Agua y los Desastres" se centren todos los esfuerzos en reconocer la necesidad de reducir la vulnerabilidad de los servicios, asegurar su disponibilidad, calidad, valorar el impacto socioeconómico y en la salud para abocarnos a ejecutar acciones intersectoriales que garanticen su disponibilidad en situaciones normales como de desastre.
En este sentido la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM, entidad rectora en materia de ambiental, ha iniciado un ambicioso proyecto para tratar de preservar las fuentes de agua en el país y recuperar aquellas que hoy presentan altos grados de contaminación y que representan un peligro para la salud humana, indicó Glaister P. Tejada químico analista de Calidad del Agua.
Afirma que las autoridades deben aplicar las políticas necesarias que garanticen un buen manejo y la calidad del agua.
Urge política para garantizar la calidad del agua
Este hecho mostró que el vital recurso también puede convertirse en una amenaza y los gobiernos deben estar preparados para enfrentar contingencias. Este año el lema es "El Agua y los Desastres".