Es necesario regular lo más pronto posible el funcionamiento de las asociaciones de padres y madres de familia en los colegios y escuelas del país, particularmente la utilización de los fondos que recogen, declaró el secretario general de la Federación de Asociaciones de Educadores de Panamá (FASEP), Luis López.
"Respaldamos cualquier iniciativa tendiente a controlar efectivamente el uso de estos fondos y que se sancione de forma ejemplar, ya sea con la cárcel o con la expropiación de bienes, a aquellos directivos de estas asociaciones que incurren en robo, desfalcos, o en malversación de fondos", manifestó López.
Sostuvo que la consideración de autonomía de estas asociaciones por parte de las autoridades educativas, no es aplicable porque se ha recibido gran cantidad de denuncias en los últimos años, sobre directivos que se quedan con los dineros que con mucho esfuerzo han aportado los padres y madres de familia.
"Hay que buscar un mecanismo que permita al Ministerio de Educación y a la Contraloría, verificar el uso de estos dineros correctamente y no para cosas superfluas que muchas veces no son las necesidades reales de los colegios", indicó.
Actualmente hay una propuesta legislativa dirigida a buscar mecanismos que regulen el uso de los dineros de los fondos de las asociaciones de padres y madres de familia.
Según la ministra de Educación (MEDUC), Doris Rosas de Mata, el proyecto es muy adecuado para el manejo correcto de estos fondos de asociaciones que funcionan como entidades particulares sin fines de lucro, pero que a veces fallan en el rendimiento de cuentas. Reconoció que hoy día el MEDUC "no tiene la facultad para intervenir" estas asociaciones porque son como cualquier otro gremio particular.
En tanto que una empresa privada que tiene contrato con el Municipio, recoge los desechos peligrosos y los traslada todos los días en la mañana. Guevara señaló que en lugares como el laboratorio, hay unas trituradoras de jeringuillas y en las demás áreas tienen contenedores con bolsas debidamente identificadas con los colores negro y rojo.
Recordó que entre agosto y septiembre del año pasado se realizó una campaña en la que se invitó a personal especializado de otros hospitales y del Ministerio de Salud, quienes se encargaron del entrenamiento.
Actualmente existe un comité de enfermeras que informa a la población sobre la apropiada segregación de la basura hospitalaria. George Saénz, de la Dirección de Aseo Municipal y Domiciliario (DIMAUD) aclaró que según la ley No. 46 de 10 de noviembre de 1947 le corresponde al Ministerio de Salud, la recolección de los desperdicios hospitalarios y no a esta entidad. Sin embargo, en 1993 la entonces DIMA acordó brindar el servicio de recolección a los hospitales y centros, porque el Ministerio de Salud (MINSA) no tenía como hacerlo, afirmó Saénz.
Agregó que no cuentan con un presupuesto para cubrir los gastos que involucra la recolección de esta basura, por lo que han tenido que utilizar una parte de la tasa de aseo que pagan los ciudadanos y las asignaciones que reciben por parte del gobierno.
Actualmente se recoge un promedio mensual de 106 toneladas de desperdicios, por lo que le piden al MINSA considerar la posibilidad de proporcionarles un presupuesto para comprar otro vehículo que cuesta aproximadamente medio millón de dólares, pues las necesidades en el área de salud van en aumento.
Por otro lado, se refirió a un incidente en una clínica privada en la que un empleado al recoger la basura (desechos comunes) se puyó, por no contar con un programa de segregación apropiada de los desperdicios. Esto ha provocado que los juzgados de aseo visiten las clínicas para obligarlas a cumplir con lo que exige la ley.
Saénz enfatizó que a los empleados se les proporciona guantes, botas, mascarillas, gorras, delantal y tienen un programa de vacunación cada seis meses contra todas las enfermedades de las que puedan infectarse. Comentó que los empleados deben bañarse al entrar y salir con agua caliente, su ropa es lavada en una tina especial y no pueden llevársela a su casa.
Además de esto, cuentan con un seguro de vida que les da la institución que va de los 10 hasta los 40 mil balboas y tienen otro seguro especial por este tipo de trabajo.