El sacerdote José Héctor González, párroco del lugar, indicó que con el paso de los años este templo se ha ido deteriorando.
Alegó que urge implementar un plan de reparación que permita conservar el arte religioso que los identifica.
Detalló que el altar de La Inmaculada Concepción, que data del año 1729, y el de La Sangre de Cristo son los que deben atenderse con mayor urgencia.