Los taxi-asaltos continúan. Los conductores se valen de su oficio para robar y golpear a sus clientes, que transportan durante las noches. Al menos cuatro personas fueron atacadas en las últimas dos semanas, según conoció este diario.
Por si fuera poco, se amparan de la ayuda de secuaces que simulan ser pasajeros.
Casos.
Una historia de terror fue vivida por una joven estudiante, quien la madrugada del pasado sábado 13, se subió a un taxi a la altura de Calle 50, para dirigirse a su casa, después de una reunión con sus amigas.
Narró que en el taxi viajaba una mujer en el asiento trasero, luego el conductor recogió un nuevo usuario. Se trataba de un hombre con apariencia delictiva.
La angustia se apoderó de ella cuando el pasajero hablaba por celular temas relacionados con armas de fuego, incluso en medio de la odisea tuvo pensamientos dramáticos, como arrojarse del vehículo en marcha, pero por fortuna desistió de esta opción que tal vez le hubiera costado la vida.
El trayecto.
El taxi tomó la dirección de Avenida Balboa, para luego detenerse cerca del sector del Marañón, próximo al Mercado del Marisco, contó.
Supuestamente para dejar al pasajero, pero para su sorpresa esa no sería la parada del malhechor, sino la suya, pues éste la sacó a la fuerza del vehículo y le quitó la cartera, luego de agredirla físicamente.
Al final ella quedó sin sus pertenencias, desamparada en una zona peligrosa y solitaria, en la cual asustada caminó hasta encontrar a un policía, que nada pudo hacer para ubicar al facineroso, pues ella no sabía la placa, ni el número del taxi.
Mientras que una experiencia similar fue protagonizada por una periodista.
Ella al salir de una cobertura a eso de las 11:00 p.m. del pasado jueves, abordó un taxi en la Avenida Justo Arosemena, con dirección a Río Abajo.
En el trayecto, el taxista con actitud sospechosa se trasladó a Bella Vista, para recoger a un pasajero, cuya apariencia asustó a la usuaria.
Ella, en su afán por preservar su vida, cerró toda las puertas y le exigió al conductor que no recogiera al desconocido.
El taxista adoptó una actitud agresiva, incluso amagó con pegarle, pero ella como pudo salió del taxi.
Expresó que la angustia la invadió al bajar del vehículo pues no dejaba de temblar.
En otro caso, hace dos semanas, en horas de la noche, otros dos jóvenes fueron asaltados por el taxista, quien les apuntó con un arma de fuego y los abandonó en el sector de Clayton.
Ninguno de los afectados interpuso denuncias ante las autoridades, pues no creen que pueda hacerse algo. No obstante, la Policía Nacional exhorta a denunciar.