No todas las personas que viajen hacia países en riesgo de transmisión de la fiebre amarilla deben aplicarse obligatoriamente la vacuna contra esta enfermedad, pese a ser un nuevo requisito de viaje exigido a nivel internacional.
La normativa establece excepciones (ver cuadro) que deben ser certificadas en español e inglés por un médico. Ese documento, además, debe ser autenticado por la Dirección General de Salud, Cancillería y la del Consulado respectivo del o los países a donde se va a viajar para que tenga validez.
El Ministerio de Salud (MINSA) analiza la posibilidad de descentralizar esta vacuna en algunos otros centros de salud y evitar los inconvenientes registrados esta semana por la aglomeración de personas.
Sin embargo, esta medida podría acarrear otro problema como la falsificación del documento, según comentó Lucas López, director de la Región Metropolitana de Salud.
"Estamos meditando para tomar una decisión sobre la conveniencia de descentralizar una acción que tiene implicación internacional", agregó López, quien reveló que contrataron cuatro enfermeras y ocho secretarias para tales fines.
Costo.
Según Enelka González, subdirectora de la Región Metropolitana de Salud, la vacuna en Panamá es comprada a la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La inversión que se realiza en la compra de estos insumos anualmente es de B/ 105 mil, debido a que por año se piden 30 mil vacunas a un precio de B/ 3.50 cada una.