El Gobierno negó "categórica y contundentemente la existencia de información que sugiera alguna intervención del gobierno de Venezuela en los asuntos internos o en la política interna de Panamá".
El primer vicepresidente, Samuel Lewis Navarro, dijo que las relaciones entre ambas naciones "son positivas", por lo que "no existe ninguna situación que pueda dar pie a suspicacias con Venezuela".
La aclaración surge, luego de que el segundo vicepresidente de la República, Rubén Arosemena, denunciara la supuesta injerencia de venezolanos en los movimientos violentos protagonizados por el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS).