Nación

Víctimas del conflicto armado no tienen Patria

El Registro Civil asegura que no son panameños, mientras que testigos dicen lo contrario.


LOS MELLIZOS Yon Fredy y Yan Carlo Gómez, quienes conviven con su abuela desde antes de cumplir el primer mes de nacidos, ya cumplieron su sexto cumpleaños.
Han crecido como niños nativos de un pueblo ubicado en el caribe panameño, que los vio llegar. Una población que los quiere como suyos, Puerto Obaldía en la Comarca Kuna Yala.
Puerto Obaldía, sector fronterizo con Colombia, acogió a un centenar de colombianos, quienes huyeron del pueblo panameño La Bonga, luego de la incursión armada efectuada por los paramilitares a finales de la década del 90 y en donde se tejen múltiples historias.
Yan Carlo y Yon Fredy viven en estricta humildad, pero muy felices, han iniciado sus primeros pasos de escolaridad y son ajenos a una realidad, no tienen patria, y Panamá le ha negado su inscripción como nacionales.
El Registro Civil del Tribunal Electoral determinó tras una investigación realizada que los menores no nacieron en La Bonga, sector panameño.
Por su parte, las versiones de todo un pueblo y de las autoridades y unidades policiales que estuvieron de turno, sostienen que "el gordo y el flaco", como los conocen, fueron dados a luz en territorio panameño.
Las autoridades y organizaciones de derechos humanos señalan que estos niños están siendo objeto de una violación de sus derechos, al no establecerse su identidad e inscripción. Y sobre todo que el Estado panameño tendrá que establecer con el gobierno de Colombia, el estatus que se le dará a estos dos menores que se encuentran en suelo panameño junto a su abuela que es una protegida humanitaria temporal.
Para muchos el pecado de los niños es ser hijos de insurgentes colombianos. Su madre y su padre se enfilaron hace seis años en un grupo armado de ese país. Ellos los enviaron a su abuela Tulia Gómez.
La señora sostiene que su hija dio a luz cerca de una porqueriza en La Bonga.
El señor Heliodoro vio cuando llegaron, como también un ex funcionario de Migración de apellido Sánchez y un sargento De Gracia de la DIIP, recordó Tulia Gómez. En ese entonces el registrador médico era Remigio Atencio.
Su hermana Eusebia Gómez indicó que los niños llegaron a los 20 días de nacidos, todos conocen que nacieron en la porqueriza después de la represa como a 30 minutos caminando en las montañas en La Bonga.
Agueda Violet, otra refugiada colombiana sostiene que existe mala voluntad, ella es una de las cinco testigos que habló a funcionarios del Registro Civil que investigó el caso.
Por su parte, María Elena Espinosa recuerda que los niños los trajo un señor de La Bonga, estaban muy flaquitos. Nacieron entre La Bonga y Puerto Obaldía, en la quebrada del pueblo, cerca de la finca o el monte como le llaman los lugareños, en la propiedad de la señora Rosa Parra.
Un miembro de la Dirección de Investigación e Información Policial (DIIP) de Puerto Obaldía se acercó a este diario y confirmó que los niños nacieron en Panamá, sustentó que en ese entonces estaba de servicio en la frontera.
  • A sus seis años, no existen jurídicamente, ya que no tienen identidad ni inscripción.

  • El caso de los mellos no es el único; y es que el conflicto armado colombiano ha traído como consecuencia que muchas mujeres den a luz en suelo panameño, pero al no inscribir a sus hijos ante las autoridades los pequeños crecen como apátridas.


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205234
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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