Ni la epidemia de cólera que atenaza a Haití ni la algarabía que vive Puerto Príncipe con motivo de las elecciones del domingo lograron hoy acallar las voces de varios cientos de mujeres víctimas de la violencia, que salieron a las calles para reclamar el cese de las agresiones que sufren.
Fue una alegre marcha a ritmo de "Racine", una música típica haitiana, para condenar los diferentes tipos de violencia que padecen las mujeres del país más pobre de América: conyugal, sexual, emocional y doméstica.
Con motivo del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, el movimiento Kofaviv (Comisión de Mujeres Víctimas por las Víctimas, por sus siglas en créole, idioma oficial de Haití) congregó a unas 500 integrantes y simpatizantes para pedir a las autoridades que tomen medidas contra las agresiones.
La frase "Las mujeres dicen: ya es suficiente", impresa en letras azules sobre las camisetas blancas que lucieron, sirvió a las manifestantes para expresar su rechazo a todas las formas de violencia que afectan a las mujeres haitianas y, en particular, a las de Puerto Príncipe, donde los ataques se han intensificado desde que el terremoto de enero pasado aumentó su indefensión.
Esta denuncia, que ya han lanzado reiteradamente los organismos internacionales, la hizo suya hoy Kofaviv, cuya portavoz, Emmania Bouchard, reveló a Efe que, sólo en Puerto Príncipe, donde trabaja la organización, se han registrado unos 400 casos de violencia sexual desde principios de año.
La peor situación se vive en los campamentos de desplazados del sismo que hay por toda la capital, donde cerca de 1,3 millones de personas malviven bajo frágiles lonas y tiendas de campaña.
"En los campos no hay ninguna seguridad. Los violadores intimidan a las mujeres con tijeras o con cuchillas y abusan de ellas", relató Bouchard.
Al igual que la mayoría de las mujeres que participan en la concentración, Bouchard fue también víctima de las agresiones de su marido.
Mientras sus amigas bailan al ritmo de la ensordecedora música que emiten unos enormes altavoces desde una camioneta, la representante de Kofaviv rememora con la voz entrecortada lo mal que lo pasó cuando su compañero la golpeaba, pero ahora se siente bien, porque la situación ha mejorado.
"Conseguimos sacar adelante la situación gracias al diálogo. Yo le expliqué que la violencia no resuelve nada y lo único que crea son traumas. Si algún día tenemos hijos, sería un mal ejemplo para ellos", explica.
Pero la violencia física, sexual o emocional da paso muchas veces a otro tipo de agresiones, como la violencia económica que sufren mujeres a las que sus maridos o compañeros abandonan sin apoyo para mantenerse y sacar adelante a los hijos.
Y también está la violencia doméstica, que en Haití se refiere, según explica Bouchard, a la que sufren muchas niñas que sus familias entregan a otras para que las mantengan, a cambio de trabajos en el hogar.
Se trata de un fenómeno conocido como el de los niños "restavek", también denunciado por organismos internacionales y muy arraigado en el país, donde muchos de estos menores son maltratados.
La organización pide en esta manifestación "educación para las mujeres, que se les tenga respeto y que se les haga justicia", dice su portavoz.
Porque "aquí en Haití, hay que tener dinero para tener Justicia y hay muchos casos en los que los violadores pasan dos días encerrados y luego quedan en libertad", relata.
"La Justicia debe ser igual para todos", afirma.
La marcha continúa su recorrido entre los sones del "Racine" y los bailes y gritos de las mujeres, que cantan juntas la canción que han adoptado como himno y cuya letra, explica Bouchard, proclama que "todas las mujeres de Haití tienen que trabajar codo con codo contra la violencia para que llegue un día en que se haga justicia".